La organización narcocriminal a la que se le secuestraron precursores químicos para producir unos 4.250 kilos de cocaína y que estaba presuntamente integrada por un ex funcionario de la legislatura tucumana, que fue detenido, operaba desde el norte del país hasta Puerto Madryn, donde obtenía mayores ganancias en la comercialización de estupefacientes, informaron hoy fuentes judiciales.

El fiscal Federal de Tucumán que interviene en la causa, Pablo Camuña, explicó hoy en declaraciones a TN que «la organización tenía dos lineas de abastecimiento principales: una hacia el norte, más precisamente en Bolivia, por donde se bajaba pasta base y cocaína, y otra hacia el este, de donde se proveían de marihuana».

«Sobre todo la primera línea, de la pasta base, era muy provechosa, ya que ese grupo había desarrollado una cadena de contacto y distribución que iba hasta Puerto Madryn, donde el precio de la droga es mucho mayor», manifestó el fiscal.

Camuña confirmó que los principales investigados del grupo son los hermanos Ricardo y Walter García, quienes hace una semana fueron detenidos en la provincia de Chaco con cerca de 100 kilos de marihuana y cuyos arrestos precipitaron los allanamientos realizados en Tucumán y en distintos puntos del conurbano bonaerense, entre ellos José C, Paz, donde se desmanteló un laboratorio de drogas.

«Hicimos ocho allanamientos en San Miguel de Tucumán y hubo dos detenidos», entre ellos Julio César Trayán, ex empleado de la legislatura provincial, agregó el fiscal.

Por su parte, el el subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico del ministerio de Seguridad Nacional, Martín Verrier, relató esta mañana a la prensa desde el laboratorio de José C. Paz que «la organización comenzó a ser investigada meses atrás y que ya había personas que se encontraban detenidas por Gendarmería».

«La organización comienza siendo investigada en el norte y surge una línea que nos trae específicamente a este sitio, donde se abastece de percursores químicos», añadió el funcionario.

Sobre el tucumano detenido, Verrier dijo que «existe la presunción de que tenía un rol relevante pero la investigación judicial será la que lo determinará».

Verrier destacó que lo importante de la pesquisa es que «se pudo afectar a toda la cadena logística no sólo la comercialización del estupefaciente» y que «se pudo descubrir el nexo entre quienes se dedicaban a ingresar la pasta base y quienes se dedicaban a abastecimiento de precursores químicos».

El laboratorio allanado está situado en Sarmiento 5988, de la localidad de José C. Paz, en el noroeste del conurbano, que funcionaba a su vez como una fábrica dedicada a la comercialización de sulfato de cobre, y donde personal de la Policía Federal Argentina (PFA) secuestró 3.240 litros de ácido clorhídrico, 200 de sulfúrico y 30 kilos de soda cáustica.

En otro allanamiento realizado en una empresa de la localidad de Esteban Echeverría dedicada a la compra, producción y venta de sustancias químicas, y que no estaba registrada en el Registro Nacional de Precursores Químicos, se hallaron 260 litros y 600 kilos de ácido sulfúrico, y 475 litros de ácido clorhídrico.

En total se decomisaron 4.184 litros (3.724 de ácido clorhídrico y 460 de sulfúrico) y 705 kilos (105 de clorhídrico y 605 de sulfúrico) de precursores químicos, con los que se podían elaborar unos 4.250 kilos de cocaína.

El procedimiento, que incluyó la intervención de más de 40 líneas telefónicas y tareas de campo en Tucumán, Córdoba, Santiago del Estero, Buenos Aires y la Costa Atlántica, permitió corroborar que la poderosa banda criminal lavaba el dinero obtenido del narcotráfico a través de la compra de bienes e inmuebles, según informaron desde el Ministerio de Seguridad nacional, mediante un comunicado.