Más de 20.000 rosarinos pidieron poner un freno a la delincuencia

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Una multitud estimada en más de 20.000 personas marchó anoche en Rosario para reclamar seguridad, luego de que recrudeció la violencia en esta ciudad, donde en el último mes se produjeron 24 homicidios.

«Rosario dijo basta y se puso de pie», afirmó el empresario Enrique Bertini, cuyo hijo Mariano fue asesinado hace dos años en una entradera y los culpables nunca fueron atrapados. Esa frase se multiplicó acompañada por un grito unánime de justicia. Primero se escuchó frente a los tribunales de Rosario y luego en la plaza San Martín, frente a la sede de la gobernación. Allí culminó después de las 21.30 una de las manifestaciones más multitudinarias de los últimos años.

La movilización social se congregó desde las 19.30, cuando los manifestantes comenzaron a ocupar Pellegrini y Oroño con velas y carteles alusivos al flagelo de la violencia y la inseguridad. Media hora después comenzó la marcha. Delante de los manifestantes se ubicaron los familiares de las víctimas con fotos de los fallecidos por la espiral de violencia que sacude Rosario desde hace tres años.

No hubo identificaciones políticas, y quienes participaron de la protesta eran ciudadanos del centro y otros barrios de la ciudad, de todos los estratos sociales. En la multitud sólo se destacaban carteles en recuerdo de las víctimas de la inseguridad y los reclamos puntuales: «Ni un muerto más», «Queremos vivir» y «Basta de violencia».

El recrudecimiento de los crímenes encendió preocupación en el gobierno provincial debido a que este índice volvió a crecer después de dos años. En 2016 se cometieron 132 asesinatos.

Una de las trágicas historias de esa estadística fue la de Nahuel Ciarroca, quien fue asesinado la semana pasada, cuando un joven lo mató para robarle el celular. Lucas, hermano de la víctima, que participó de la convocatoria, advirtió: «La sociedad está diciendo basta. Todos juntos estamos saliendo a pedir un cambio».

El reclamo masivo, convocado a través de las redes sociales bajo el rótulo «Rosario sangra», ya provocó consecuencias políticas. El gobierno nacional definió que las fuerzas federales volverán a patrullar las calles de Rosario y Santa Fe. Los detalles de este nuevo esquema de seguridad urbana serán abordados en una reunión que mantendrán el martes próximo en Buenos Aires la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich; el gobernador Miguel Lifschitz, y los intendentes de Rosario, Mónica Fein, y de Santa Fe, José Corral.

«Estamos elaborando una propuesta superadora y el martes la estaremos discutiendo con el gobierno provincial», aseguró Bullrich.

La idea que tiene la cartera nacional es apuntar a que las fuerzas federales «tengan una presencia fuerte en el territorio», señalaron fuentes de Cambiemos en Santa Fe. En la provincia se montará un comando operativo para poner en marcha el plan en las dos principales ciudades de la provincia. Aunque el Ministerio de Seguridad de la Nación evitó calcular cuántos efectivos desembarcarán en la provincia, legisladores de Pro que estuvieron reunidos con Bullrich deslizaron que serán más de 3000 efectivos.

El diagnóstico que trazó el gobierno nacional es que, a diferencia de lo que ocurrió en 2014, el mayor problema no es el narcotráfico, sino un corrimiento del negocio criminal hacia otro tipo de delitos, como robos a mano armada y entraderas, en los que se utiliza una violencia inusitada.

El diputado provincial Federico Angelini, quien se reunió con la ministra de Seguridad de la Nación, interpretó que «no es una buena noticia que vuelva la Gendarmería a Santa Fe. Eso significa que ha fracasado un plan de seguridad».

El gobernador Miguel Lifschitz había reclamado al gobierno nacional «acciones concretas» para combatir el narcotráfico. «Celebramos que el gobierno nacional haya puesto como prioridad este problema, pero la verdad es que todavía no se está trabajando efectivamente en el combate del narcotráfico, y esto trae consecuencias», afirmó.

No es la primera vez que efectivos de las fuerzas federales patrullarán las calles de Rosario y Santa Fe. El 4 de abril de 2014 desembarcaron unos 2200 gendarmes que tuvieron una fuerte presencia en la ciudad hasta enero de 2015, al desarticular más de 70 búnkeres en un solo día.

Se logró romper la tendencia en alza de los homicidios, que en 2013 habían alcanzado el récord de 264 muertos, pero la violencia volvió a recrudecer en este último tiempo, en el que hubo tres cambios de la conducción de la policía de Santa Fe en apenas ocho meses.

En una encuesta difundida la semana pasada que realizó la empresa Nueva Comunicación, se observa la aceptación que tienen las fuerzas federales. El sondeo mostró que casi el 70% de los rosarinos no confía en la fuerza provincial. Pero en ese estudio se reveló que, en cambio, casi el 60% de los consultados confía en la Gendarmería Nacional.