La dama de rosa, otro enigma sin resolver del caso Belsunce

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La pista de la “dama de rosa” es una incógnita más dentro del gran enigma que es el asesinato de María Marta García Belsunce, ocurrido el 27 de octubre de 2002 en Pilar. Sobre esta supuesta mujer se tejieron decenas de teorías, desde que era una mucama hasta que se trataba de la esposa de Nicolás Pachelo, el vecino del country Carmel y sospechoso favorito de la familia de la víctima.

Horacio García Belsunce (h) fue el encargado de mostrar el identikit con el rostro de esta misteriosa mujer en un programa de televisión, aunque no fue precisamente el hermano de María Marta el que le dio vida a esta versión, sino una amiga de la víctima: Nora “Pichi” Taylor, quien declaró que el día del asesinato se cruzó con una persona de “mirada muy fuerte” que estaba “vestida de rosa”.

Con la reciente imputación a Pachelo y su ex mujer, Inés Dávalos (39), esta hipótesis volvió a ser tenida en cuenta por los nuevos fiscales María Inés Domínguez y Andrés Quintana.

En su momento, el abogado del vecino de Carmel, Roberto Ribas, reconoció que podría tratarse de Dávalos.

Hace más de diez años, cuando el viudo Carlos Carrascosa fue llevado a juicio y absuelto en primera instancia por el homicidio de su mujer, Pichi Taylor insistó con la teoría de la “dama de rosa”. Casi nadie la tuvo en cuenta.

“Parecía una enfermera y caminaba detrás de los médicos”, recordó ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N° 6 de San Isidro. “Yo no la conozco, no sé quién es, pero cuando mi hijo me dijo que se parecía a la señora de Pachelo sentí pánico”, acusó.

Cuando se supo que María Marta no había sufrido un accidente en la bañera de su chalet y que los golpes que supuestamente presentaba eran, en realidad, cinco orificios de bala, la familia García Belsunce intentó imponer la hipótesis de un robo que señalaba como autor material al vecino más odiado del country.

Pachelo era el sospechoso perfecto. No gozaba de buena reputación en el exclusivo Carmel. Apuntarle a él era muy fácil. En poco tiempo se había ganado más de un enemigo. Cuando María Marta fue asesinada lo señalaron por robarse 47 palos de golf que él mismo intentó vender en un local perteneciente a la Asociación Argentina de Golf. De hecho, pasó más de dos años preso por esta acusación.

Los García Belsunce siempre le apuntaron a él. Nunca deslizaron otra hipótesis que no fuera la de un robo que se desencadenó de manera trágica cuando María Marta reconoció a los ladrones en el interior de su casa. Sin embargo, seis tiros para ocultar un robo siempre tuvieron sabor a mucho.

Un dato que refuerza la teoría de la “dama de rosa” es el patrón genético femenino hallado en la escena del crimen que hasta el día de hoy no pudo ser identificado.

La presencia de una mujer desconocida en la casa es uno de los innumerables interrogantes que planteó el caso García Belsunce desde sus inicios. Los nuevos fiscales no lo van a decir pero la extracción de una muestra genética a Inés Dávalos indudablemente la coloca en la lista de sospechosos.

No es la primera vez que está en la mira. En septiembre de 2007, Dávalos fue citada por la Justicia para ser sometida a un estudio comparativo de ADN. La convocaron para sacarle sangre y pelos, pero ella se negó.

La ex mujer de Pachelo recibió la novedad con “asombro e indignación”, según consta en un escrito firmado por ella y su por entonces abogado Gustavo Ribas.

“Con este disparate se pretende que actúe como prueba cuando no pesa ninguna imputación sobre mi persona”, señaló la mujer.

Dávalos aseguró que el día del crimen salió de Carmel a las 15 en compañía de dos de sus hijos, de 2 años y de un mes de vida, y que se dirigió a la Ciudad de Buenos Aires, donde estuvo con su mamá en compañía de dos vecinas suyas. También refirió que fue a un recital de Diego Torres y regresó al country a las 23.45. “Jamás pude intervenir en el homicidio”, aseguró.

Su coartada la despega de la teoría de la “dama de rosa”, aunque el identikit muestre algunos llamativos rasgos coincidentes.