El viernes a la noche Marcos Feruglio (25 años) fue a ver a su ex pareja, Romina Dusso (20), de quien está separado hace un año y con quien tiene tres hijos, dos mellizas y un bebe, a la vivienda que la mujer habita en General López y Urquiza de la localidad de Sauce Viejo, a 22 kilómetros al sur de Santa Fe.

Allí se sucedieron discusiones motivadas en la mantención económica de los menores y en las visitas del joven a sus hijos.

Dusso, por temor a una represalia de su ex pareja, ya que ayer lo había denunciado en la Comisaría de la Mujer por una agresión física (la otra denuncia por violencia era de marzo de este año), se fue al departamento de su padre, ubicado en el octavo piso del edificio de 25 de Mayo al 1600, en el centro de la capital de la provincia.

El sábado, Feruglio, que contaba con una tarjeta de acceso al edificio desde la época en que estaba con Dusso, subió hasta el octavo piso, golpeó la puerta y cuando salió el padre de la joven, Gustavo Dusso (45), quien se aprestaba a ir a su trabajo en una planta de gas de la localidad de Monte Vera, lo agredió verbalmente y luego lo atacó con un cuchillo tipo “Rambo”, hiriéndolo de gravedad.

El agresor ingresó al domicilio y degolló a una de las hermanas de su ex esposa, Camila (15), y hirió a la actual pareja de Dusso, una mujer de 31 años, y a Romina, quienes se habían despertado sobresaltadas por los gritos. Allí también se encontraban durmiendo varios menores más.

El asesino arrojó entonces el arma blanca en el pasillo y escapó, pero fue detenido a pocos metros del edificio por personal policial que había llegado al lugar alertado por los vecinos. Cuando el agresor era trasladado a la seccional policial confesó que anoche había agredido a otras dos personas en la vivienda de Sauce Viejo.

Al llegar al lugar los policías encontraron asesinados a cuchilladas a la madre de Romina, Claudia Oliva (44), y a la actual pareja de esta mujer, Nicolás Estrubia, de entre 38 y 40 años.

Liliana, una vecina del 8º piso del edificio contó detalles de la escena del crimen: «Me la encontré en las escaleras, toda ensangrentada, me gritaba: ‘Por favor, ayudame, adentro están mis bebés'».

«A las 6 escuché gritos, ruidos, gente que lloraba, cómo se arrastraban muebles, ahí aparece una de las chicas todas ensangrentadas y me pide ayuda. Los bebés estaban dentro, pero por suerte al rato vino la policía y se lo llevaron. No lo conocíamos al asesino, la familia se había mudado hace poco tiempo», concluyó.