Somos parte del problema, empecemos a ser parte de la solución

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Por Marcelo Romero (*)

“Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”. (John Donne)

Miles de argentinos golpearon simbólicamente las puertas de nuestros despachos. Como campanas, sus voces, resonaron fuerte en la Plaza de los Dos Congresos. Muy fuerte.

Nuestros compatriotras marcharon sin banderas políticas. Tan solo con pancartas y carteles con fotografías de otros argentinos que ya no están entre nosotros. Argentinos cuyas sonrisas solo perduran en la imagen petrificada de las instantáneas. Algunos, ni siquiera con eso. Tan solo un papel con un nombre, un apellido, un apodo…

¿Mano dura? ¿mano blanda? ¿garantismo bobo? ¿abolicionismo? ¿derecha? ¿izquierda? ¿progres? ¿fachos?

Nada de eso.

Excepto en las guerras tradicionales entre naciones, las balas no tienen bandera, ni color político, ni ideología. La muerte, tampoco.

No hay velatorios de progres o de fachos. Solo hay muertos. Y lágrimas. Y ausencias perpetuas.

La marcha de del 11 de Octubre de 2016 debería ser una bisagra en la historia argentina. Debería ser recordado como el día en el cual, el grito de la sociedad penetró en la burbuja ideológico-doctrinaria de los despachos oficiales.

Ese martes soleado, miles de compatritas nos dijeron a los funcionarios “Ustedes son parte del problema… empiecen a ser parte de la solución…”

Empecemos, pues!

(*) Fiscal del Ministerio Público – Miembro de Usina de Justicia