Sergio Dima: un periodista que vivía la profesión durante las 24 horas

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Por Esteban Mikkelsen Jensen

Irremediablemente, la muerte nos llega a todos, tarde o temprano, pero hay muertes que son arteras, inesperadas, que te dejan aturdido, sin respuesta, sin reacción. Y esa fue la muerte de Sergio Dima, periodista de la sección Policiales de Clarín, un compañero con todas las letras, que nos dejó con 45 años muy bien vividos, aunque todavía con mucho por delante.

“Dimao”, como lo bauticé desde esa vez que fuimos a jugar al fútbol 5 (bah, a correr detrás de la pelota) y llevó puesta la camiseta de Brasil, era un animal del periodismo. No era un periodista de escritorio. Ejercía la profesión las 24 horas. Aun fuera de su horario, te mandaba el e-mail con el tema que le parecía que podía ser noticia. Había que apuntarle el foco, calibrarle el GPS, y ahí arrancaba. Con su palabra “secuencia”, que nunca faltaba.

Era de Vicente López, donde terminó la secundaria en 1988. Se fue a vivir varios años a Amsterdam (Holanda) y entró a la redacción de Clarín en 2005. Pasó por Zonales, por la Web y en 2010 recaló en Policiales. Enseguida se hizo querer. “Un buen tipo”. Así lo recuerdan todos. Recorrió el Conurbano haciendo aperturas para la sección Policiales, donde se habrá comido no sé cuántos choripanes, porque llevaba lo popular bien arraigado.

Tenía códigos y el sí fácil, se prendía en todas. Era amiguero, se preocupaba por el prójimo. Siempre con el “pucho” a mano, el “tubo” de vino tinto que compraba en “el chino”. El mate. La pasión. El compromiso. No escribía las notas para “zafar”, ponía todo de sí, haciendo llamados, consultando a fuentes, una y otra vez. Y era generoso con los colegas de los otros medios.

De estilo de vida bohemio, este sobrino del escritor y periodista Miguel Briante nos conmovió a todos con su artículo en primera persona sobre el brutal asalto a sus dos tías jubiladas, que publicó Clarín el 9 de julio del año pasado.

Sergio era un militante contra el abuso policial, contra el “gatillo fácil”. Eran los temas que más le atraían, luchaba contra las injusticias. Más de una vez le comenté, como editor de la sección, lo bueno que sería que hubiesen más “Sergio Dima” en el diario, por su autoexigencia, porque proponía, porque no se conformaba, a pesar de que la nuestra no es una profesión para enriquecerse, sino más bien para sufrir. Y en eso andaba, peleando por su situación y por la de sus compañeros.

Hincha de Boca, vivió apenas 45 años (nació el 4 de marzo de 1971), pero los atravesó como corresponde. Era feliz con su compañera –Isabel–, con su mamá –Cristina– con su hermano –Mariano–, con sus 2 sobrinitas, con su programa semanal en una FM de Boedo, barrio en el que vivía actualmente.

Habíamos estado cenando juntos la noche anterior. Tomamos, comimos, nos reímos. Como hay que vivir la vida. Nunca podremos explicar por qué se tuvo que ir así, de repente. El vacío que deja no tiene fondo. Hasta siempre Sergito. Te vamos a extrañar… todos los que te tuvimos la fortuna de conocerte.

PD: Sergio fue uno de los colaboradores de Online911, fue por poco tiempo pero alcanzó para construir una relación que duró años.