Cómo funciona el circuito de venta de drogas en las villas 31 y 31 bis

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Soldados, centinelas, satélites, mulas, cocineros. La investigación desarrollada en las villas 31 y 31 bis de la ciudad de Buenos Aires no solo sirvió para identificar a los principales responsables de una organización de narcotraficantes, sino que además pudo realizar una radiografía detallada de cómo funciona el negocio en el interior del asentamiento.

Hace tres meses se realizó un megaoperativo con el que la Policía Federal derribó varios puntos de venta y demoró a varios sospechosos. Catorce de los apresados permanecen actualmente detenidos con prisión preventiva. En base a las pruebas recolectadas y las tareas de inteligencia desarrolladas en el lugar, el juez federal Ariel Lijo, en una investigación en la que también participa el fiscal Jorge Di Lello, ordenó nuevas medidas que se llevaron a cabo en las últimas horas.

Según pudo saber Online-911, al menos trece personas fueron demoradas. Casi todas están relacionadas con la banda del «Loco César», un peruano que está detenido en la cárcel de Devoto pero que seguiría manejando el negocio. Su esposa es una de las detenidas, y su hijo, identificado como Bladimir Morán, figura entre las personas más buscadas.

Los voceros dijeron que la banda del Loco César «se caracteriza por utilizar la violencia para lograr dominio del territorio y para expandir el monopolio de la venta de drogas».

¿Cómo opera? En base a las declaraciones recogidas, se sospecha que terceriza la comercialización de los estupefacientes, utilizando para ello a los adictos que se acercan al lugar, a quienes les entregan las drogas a cambio de que, posteriormente, devuelvan el dinero de las venta.

En diversas tareas de inteligencia surgió que estas personas comercializarían las drogas en los pasillos de la villa y en las casas apostadas para ello, las cuales se encontrarían protegidas por “soldados”, “centinelas” o “satélites”, quienes también se dedicarían a comercializarlos, a partir de esta nueva modalidad de “tercerización”.

Según las fuentes, esta banda estaría liderada por diversas personas de nacionalidad peruana. Ellos serían Aida Nelly Campos Vilchez, quien se encontraría a cargo del comedor “Jesús Obrero”, ubicado en la casa 46 de la manzana 102, quien a su vez sería socia de Zoila Joyo Chiquitaquiri, domiciliada en la manzana 115, en una casa sin numeración de color amarilla con una puerta con rejas negras ubicada frente a la casa 38 de la manzana 112, quien sería la madre de Bladimir Morán.

Se estableció que una mujer de nombre Marta y un hombre identificado como Felizardo recibirían y enviarían “mulas”, a las cuales prepararían en la casa 736 de la calle 14, de color celeste, que poseería una escalera que lleva a la planta alta, donde se albergarían, además, a personas de nacionalidad peruana, mayormente mujeres, para transportar la droga como “mulas”.

«Marta, a su vez, cocinaría y “estiraría” los estupefacientes para proveer a los vendedores», destacó un investigador consultado.

¿Quién es El Loco César? Se llama César Morán de la Cruz y es un sanguinario narco peruano de 39 años. Su imagen y ficha personal figuran todavía en el listado de prófugos que publica Interpol, aunque distintas fuentes consultadas confirmaron que no se escapó de la cárcel (al menos por ahora): está detenido en el penal de Devoto desde 2011.

Su nombre impone respeto en la villa. Pero también miedo. Son miles las historias que se cuentan de este hombre nacido en Lima. Desde que mató a más de veinte personas para obtener la bendición de sus superiores, hasta que en la cárcel tiene un ejército de presos a disposición que lo atienden como si fuera su patrón, a cambio de dinero y otros beneficios.

En 2012, Morán de la Cruz fue condenado a 15 años de prisión por un crimen ocurrido en la Villa 31. Llegó acusado por otros dos crímenes que no pudieron probarle. Lo curioso es que la mayoría de los testigos que fueron presentados no se animaron a declarar en su contra. Y los que sí lo hicieron más tarde cambiaron su versión después de recibir amenazas.

Sus soldados continúan con el negocio en la villa, enfrentados a las otras dos bandas que se disputan el poder: Los Sanpedrinos, de Francisco Fouz Acosta; y los otros narcos peruanos que responderían a Alionzo Rutillo Ramos Mariño, conocido por todos como “Ruti”.