El sommelier acusado por el crimen de su madre dice que «la imputación es absurda»

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Luciano Sosto, el sommelier acusado de haber matado a su madre y cuya sentencia se conocerá en los próximos días, aseguró que la imputación en su contra «es absurda» y afirmó que se convirtió en sospechoso por la «deficiente» investigación policial.

El Tribunal Oral en lo Criminal 8 de esta ciudad decidirá si, como solicitó la fiscalía, condena a prisión perpetua a «Lucky» Sosto, hijo del reconocido empresario gastronómico, por el homicidio de su madre Estela Garcilazo, de 69 año, ocurrido en diciembre de 2013 en el barrio de Palermo.

Según la acusación, el joven mató a la mujer porque necesitaba dinero para comprar drogas y luego intento disfrazar el escenario del crimen; incluso en un instrucción se habló de un abuso sexual que luego no fue usado por la fiscalía para pedir la condena.

En la primera entrevista que da desde que estalló el caso, en diálogo con el diario Perfil desde la cárcel de Marcos Paz, Sosto afirmó que tenía con su madre «la típica relación madre e hijo», con un «vinculo de mucha contención y afecto mutuo».

«Jamás presencié ni tampoco provoqué situaciones de violencia con mi amada madre. Ni física ni verbal», aseveró.

Al recordar el 26 de diciembre de 2013, día del homicidio, el sommelier afirmó que al ver el cadáver «tirado en el piso boca abajo» entró «en shock» y se «bloqueó, desesperó y paralizó».

«Pero cerca del cuerpo encontré una copa rota y un escobillón y eso me hizo pensar que a mi mamá se le había caído la copa de sus manos y al querer barrerla se descompensó», dijo.

Sosto afirmó que, según sus abogados, «el deficiente procedimiento policial recayó sobre la persona más vulnerable, que en ese momento era yo, por mi adicción a las drogas» y sostuvo que «en el caso de haber querido comprar» estupefacientes y «no tener dinero, cosa que nunca ocurrió, tenía una buena relación con mi dealer y aún así hubiera vendido muchísimas cosas de valor».

El joven aseguró que no se arrepiente «de nada» y se quejó porque «en este país pasa algo insólito: uno es culpable hasta que se demuestre lo contrario».

Afirmó que a la hora de la muerte no estaba en el departamento de su madre, que «está probado que quien violó» a la mujer también la mató y que la víctima «presentó signos de lucha y de deforma por lo que el agresor tuvo que tener heridas, cortes o raspaduras».

«Es absurdo que acusen al hijo biológico porque nadie viola a su madre y mucho menos si sos gay», remarcó.