Pasó cinco días preso por un error en el reconocimiento facial: «Fue desagradable»

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El hombre que fue liberado el viernes último en Bahía Blanca luego de pasar cinco días detenido por error al ser identificado por el sistema de Reconocimiento Facial en la estación de trenes de Retiro, dijo que vivió una experiencia «desagradable» y señaló que en ningún momento le dieron explicaciones sobre la causa ni fue asistido por un abogado defensor.

«Yo preguntaba qué pasaba y no me sabían explicar nada, solamente que les saltaba el pedido de captura por un robo agravado, pero no se especificaba nada», relató Guillermo Federico Ibarrola (39) en diálogo con el canal de noticias TN.

El hombre fue detenido el sábado 27 de julio en la estación de trenes de Retiro cuando regresaba de Tigre con su novia y las hijas de ella.

Allí fue identificado por el sistema de Reconocimiento Facial que utiliza la Policía de la Ciudad porque supuestamente tenía un pedido de captura del Juzgado de Garantías 2 de esa ciudad bonaerense por el delito de «robo agravado» cometido en 2016 en Bahía Blanca.

Sin embargo, cuando era trasladado a esa ciudad bonaerense para declarar ante la justicia, los investigadores determinaron que se había tratado de un error «en el informe policial que consignó mal el número de documento de la persona» que era buscada.

El hombre explicó que si en el momento que era apresado por la policía no estaba su pareja «nadie se iba a enterar que estaba detenido», porque desde quedó «incomunicado inmediatamente».

«Fue una experiencia desagradable, toda la gente que me conoce siempre supo que no era yo», agregó.

Además, contó que, a pesar de que desde el Juzgado de Garantías 2 de Bahía Blanca querían trasladarlo a una cárcel, en ningún momento fue a visitarlo «un abogado del Estado para ver el tema».

«Hubo varias cosas por las que no pasé, pero igualmente lo psicológico es lo peor, se me pasaban mil cosas por la cabeza, más allá de estar tranquilo y confiado a sabiendas de que no era la persona que buscaban», siguió Guillermo.

En tanto, dijo que el reencuentro con su familia «fue lo mejor», que desde el día que volvió a su casa está «tranquilo», pero que se siente «un poco perseguido»: «Al ver un policía, me empiezo a atajar de algo que no tiene que ser».

«Ahora estoy tratando de volver a lo cotidiano, empecé a trabajar de nuevo, disfrutando un poco más de ciertas cosas con mi familia, e intentando volver a la normalidad», concluyó.