Admiten que es extremadamente difícil dar de baja los datos filtrados de la Policía

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Especialistas en seguridad informática coincidieron hoy en que la información filtrada de la Policía Federal «muy difícilmente» pueda ser dada de baja, y que lo más probable es que los cerca de 700 GB con escuchas y datos personales sobre agentes permanezcan publicados en la «deep web».

Se trata de un gran cúmulo de datos variados (algunos sensibles y confidenciales), extraídos de los servidores de la Policía Federal, que fueron publicados ayer en la deep web (o Internet profunda) donde, a diferencia de la web común, los servidores que contienen la información no tienen administradores registrados.

«Acá lo difícil es que no se tiene a quién notificar, a quién ordenarle que baje el material. Me parece inviable la posibilidad de dar de baja ese contenido» incluso si la Justicia lo ordena, analizó el abogado especializado en delitos informáticos Daniel Monastersky.

«La baja es extremadamente difícil porque (el material) depende de un servidor montado en la deep web», coincidió Cristian Borghello, director de Segu-Info, y explicó que una de las características de ese segmento de Internet no indexado por los motores de búsqueda convencionales es que se maneja con «‘hidden services’, servicios ocultos, que se levantan a necesidad y requerimiento del que los crea».

Allí, inclusive una computadora regular sin ningún requerimiento en particular, puede funcionar a modo de servidor, explicó a Télam, y aclaró que lo único que puede hacerse en este tipo de casos es obligar a la persona que subió la información que la dé de baja, siempre y cuando se descubra quién es.

Una persona que se identificó con el hashtag #LaGorraLeaks2.0 aseguró a través de un grupo de Telegram haber filtrado una serie de datos reservados de la Policía Federal y de la Policía de la Ciudad, y se adjudicó además el hackeo de la cuenta de Twitter de la Prefectura Naval.

El Ministerio de Seguridad confirmó el hackeo de la PFA y radicó una denuncia en el Juzgado Criminal y Correccional 6, mientras que la Prefectura pudo resolver en pocos minutos la intrusión en su cuenta de la red social, donde el hacker había publicado información falsa sobre un ataque británico.

La información filtrada abarca alrededor de 5GB de audios con escuchas telefónicas y una base de datos con 200.000 PDFs que contienen información personal de agentes policiales (nombre y apellido, DNI, teléfono fijo y móvil, estado civil, edad, mail, domicilio, dependencia, cargo, situación de actividad y número de legajo).

También, según constató Télam, están publicados los legajos en sí, y en ellos puede leerse además de los datos personales información detallada sobre familiares de los agentes (como nombre, apellido y DNI), los destinos a los que fueron asignados a lo largo de sus carreras, las sanciones disciplinarias que tuvieron, sus especializaciones y cursos, sumarios, cargas judiciales y embargos, entre otros datos.

Entre la información que podría permanecer publicada por tiempo indeterminado hay también audios con las evaluaciones que hacen las juntas para definir ascensos, las licencias médicas que tomaron los agentes a lo largo de sus carreras, los premios y distinciones que obtuvieron o información detallada sobre la compra de vienes como casas o autos (con los detalles de chapa, marca, fecha de adquisición, modelo, fondos).

Pese a lo que trascendió en un inicio, una fuente de la Policía de la Ciudad aseguró a Télam que sus sistemas «no fueron hackeados», que «no hubo ninguna intrusión, y si en la nube hay algo, son cosas viejas».

De todas maneras, indicó que efectivos de ciberdelitos continuaban hoy revisando los sistemas, «de oficio».

Por su parte, efectivos del área de Ciberdelitos de la Prefectura están recopilando información para realizar una denuncia judicial solo por la violación de la cuenta de Twitter, dado que la fuerza no detectó el robo de otro tipo de información.