Esteban Trebucq: «Scioli hizo la gran Scioli: respondió cualquier cosa»

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Scioli sintetiza a la perfección la recurrente charla de personas acodadas a la barra, en noche larga, de música fuerte. A la pregunta de cómo es tu nombre, probablemente el interlocutor, responda: “me caso mañana”.

Pero la diferencia es que el ex gobernador escucha bien, y durante esta mañana no había música, sólo monocorde sonido de las teclas hundidas en esa desvencijada PC de la Fiscalía 11 de La Plata, donde se apilan cajas y cajas con el expediente judicial más importante hoy en curso en ese lugar.

Allí, Scioli respondió a lo Scioli. ¿Ocupación? “Empleado”, sorprendió el bueno de Daniel. No dijo que era Licenciado en Comercialización, ni puntualizó en dónde trabaja. Está claro, electrodomésticos no vende más.

La declaración fue tal cual lo esperada.” Tan vacua como su gestión”, describió un operador judicial cansado de transitar los laberínticos pasillos donde funcionan las fiscalías del Departamento Judicial La Plata.

Scioli tenía la certeza de que no iba a ser detenido, ni que se iba a agravar su situación procesal, la cual es tan liviana como sus respuestas ante hechos concretos. Lo que no sabía el ex gobernador es que un minúsculo grupo de víctimas de la trágica inundación de La Plata lo iba a esperar en la puerta del edificio judicial para tratarlo de “chorro” y “asesino”. Se lo vio nervioso al bajar del auto al hoy desempleado político, pero empleado vaya a saber uno de qué.

¿Qué dijo de importante Scioli? Concretamente, nada. Pero los cargos en su contra son fuertes: asociación ilícita, lavados de activos, administración fraudulenta, incumplimiento de los deberes de funcionario público, malversación de caudales públicos, peculado y negociación incompatible con el ejercicio de la función pública.

La causa es la misma que tiene contra las cuerdas a su ex mano derecha, Alberto Pérez y al popularizado hombre del Dragón, Walter Carbone, o Dragone, como ya se lo conoce en La Plata. Estos deberían estar detenidos desde el año pasado. Lo dijo la jueza Marcela Garmendia, cuando hizo lugar al pedido del fiscal para prohibirles salir del país e inhibirlos. Le recomendó a Garganta que pida su detención. Aún no lo hizo.

Scioli dijo que esta causa, iniciada por una denuncia de Lilita Carrió, le hace “un gran daño desde lo humano y lo político”. Nunca fue interrogado por la ruta del dinero S, pero sí sobre si conocía a Juan Carlos Mancinelli, más conocido como El Bocha. Son amigos. Pero él lo negó.

El ex gobernador no estaba obligado a decir verdad, porque está imputado bajo el imperio del artículo 308 párrafo quinto del Código Procesal Penal de la Provincia de Buenos Aires. Mancinelli es el técnico de su equipo de fútbol, Villa La Ñata, y quien celebra sus escasos dribblings. El Bocha le dice Daniel o Pichichi.

Respondió Scioli que a Mancinelli lo conoció en ese barrio de Tigre, que jamás fue DT de La Ñata y que jamás se inscribió como proveedor. En esto último no mintió. Aquí radica el quid de la cuestión: El Bocha hizo obras públicas en la provincia sin estar registrado. Scioli lo negó.

Concretamente, y esto consta en el expediente judicial, se había generado todo un mecanismo para que la empresa de Mancinelli, Servicios Emiser, se quedara con licitaciones amañadas. En otras palabras, se arreglaba todo para que ganara el amigo de Scioli.

Para ello, contó con la complicidad del entonces presidente de la Cámara de la Construcción, Diego Buracco, y su compañía Centro Construcciones. Esta empresa se presentaba a “perder” y Buracco les pedía a socios de la Cámara que hiciera lo mismo para que El Bocha se quedara con el contrato.

Sucede que el DT Mancinelli tenía menos noción de obra pública que Lázaro Báez en la década del 90. Entonces, luego subcontrataba todo. ¿A quién? Adivinaron, a Buracco. Entre otros.

Nada de esto contó hoy Scioli en su declaración. Claramente, ocultó data. También respondió a lo Scioli cuando le preguntaron por los famosos vuelos. Dijo que conocía a las dos empresas que rentaron los aviones, Aerorutas y la que pertenece a Gustavo Carmona, a quien nombró.

¿Y qué fue a hacer a Cuba?, lo inquirió el fiscal. “Fui invitado por el Presidente (Castro), el canciller y autoridades del partido de la revolución”.  Todo esto ya lo había descripto en el escrito que presentó voluntariamente durante febrero, de más de 160 páginas.

Dicha presentación fue la que motivó esta declaración voluntaria y de carácter informativa. De todos los imputados, Scioli es el único que fue citado en esta condición, más leve. Todavía deben declarar, entre muchos otros, el ex ministro de Desarrollo Social, Eduardo Aparicio por la implementación del cuestionado programa “Soluciones Ya” y el posible desvío de millones de pesos a través de cooperativas inexistentes. El ex gobernador también dijo desconocer dicho mecanismo. Y a la pregunta para “que diga” si el objetivo de los subsidios era la compra de herramientas y materiales, contestó: “no recuerdo”.

El desvío de fondos se habría dado, precisamente, a través de las compras figuradas de insumos. Dicho en otras palabras, se aprobaba el subsidio, se sacaba el dinero, pero nunca se compraba nada y se entregaban facturas truchas. De esto deberá responder Aparicio el martes 4 de abril.

Scioli no va a ir preso. De hecho, esta es la causa más leve. Aunque, paradójicamente es la única que lo puso frente a frente ante un fiscal. Quienes lo trataron de “asesino” en la puerta de las fiscalías, aún claman ante la Justicia que desempolve del arcón de los recuerdos de la Fiscalía de Delitos Complejo la famosa causa de las inundaciones. Murieron 89 personas. El entonces gobernador jamás fue citado ni como testigo. Es obvio: el fiscal que debe investigar, Jorge Paolini, es pariente de Ricardo Casal (su operador judicial y ex ministro de Justicia) y lo sentaron en ese lugar precisamente para eso. Para que ninguna causa pesada avanzara. Este es el mismo fiscal que no vio delito en la Declaración Jurada de Scioli que contenía una lancha por 1200 pesos y un Mondeo 1998.

Hoy Scioli fue más Scioli que nunca. Le recordó al fiscal Garganta que practicaba un deporte de riesgo y que había promovido dicha actividad. Esta vez se olvidó de mencionar al turismo.

Como esas personas acodadas en la barra y como en su carrera política, Daniel hizo lo que más sabe. Contestar cualquier cosa.

Esteban Trebucq es de La Plata. Periodista. Conductor en radio Blue y columnista con Rolando Graña (A24)