El hijo del subjefe de la Policía de Tierra del Fuego fue detenido hoy acusado de haber participado del ingreso a la provincia de un cargamento de 47 kilos de marihuana, hecho que derivó en la renuncia de su padre a la fuerza de seguridad, informaron fuentes judiciales.

La aprehensión de Franco Torres (26) fue dispuesta por el juez federal subrogante Guido Otranto, al cabo de un operativo antidroga realizado en la sede de la empresa de transporte de carga Cruz del Sur, de la ciudad de Río Grande, donde fue hallado el estupefaciente disimulado en el interior de cajas de parlantes.

Por orden del mismo magistrado, efectivos de Gendarmería Nacional realizaron luego cuatro allanamientos, uno de ellos en la vivienda de la calle 10 de diciembre 1238, propiedad del subjefe policial, comisario mayor Ismael Torres, donde se encontraba su hijo junto a otros dos hombres, aunque “no es el lugar de residencia habitual” del funcionario, dijeron fuentes judiciales consultadas.

Franco Torres fue detenido como supuesto partícipe de la compra de la droga en Buenos Aires y de la maniobra de transporte hacia Río Grande, en función de evidencias como el contenido de escuchas telefónicas obrantes en la causa, precisaron los voceros judiciales a Télam.

Los gendarmes también hallaron una planta de marihuana en el interior de la vivienda donde se llevó a cabo el procedimiento y la detención.

El juez dispuso otros allanamientos en un edificio de la calle Paso de los Andes 3087, el Parque Industrial de Río Grande y en el barrio Chacra IV, aunque no se produjeron más detenciones.

Por su parte el jefe de la Policía provincial, comisario Nelson Moreyra, confirmó que su segundo “presentó la renuncia al cargo” una vez enterado de las implicancias de lo ocurrido.

“Torres es una persona intachable y respondo por él. Esta es una situación que salpica a la fuerza y asumo la responsabilidad», afirmó Moreyra en diálogo con Radio Provincia.

“No teníamos ninguna información sobre el caso porque fue llevado adelante por efectivos federales sin participación nuestra”, expresó el jefe policial.

La investigación que derivó en el secuestro de la marihuana comenzó el 31 de diciembre del año pasado, a raíz de la denuncia presentada por un preso, también investigado por narcotráfico, que pidió declarar en calidad de “arrepentido”, detallaron fuentes del Juzgado Federal fueguino.

El testigo efectuó una declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tierra del Fuego y aportó los datos que permitieron después identificar el envío del estupefaciente a la provincia.

El caso quedó en manos del juez Otranto, que reside en la ciudad de Esquel (Chubut), por ausencia del magistrado natural que está de vacaciones durante la feria judicial.

En 2011, Franco Torres denunció a varios efectivos policiales por torturas cometidas en una comisaría de Río Grande, lo que derivó en 2013 en un juicio oral donde fueron condenados y exonerados los responsables.