El fiscal Carlos Stornelli solicitó que tres de los detenidos por crimen del taxista Alberto Sarubbi, cometido el mes pasado en el partido bonaerense de La Matanza, sean procesados con prisión preventiva como coautores de un secuestro extorsivo seguido de muerte, informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de un adolescente de 16 años -cuya identidad se mantiene en reserva y sólo se lo identificará con la letra “B”-, quien fue el presunto autor material del asesinato de Sarubbi (63), Jonathan Gabriel Yfran, alias “Catarro” (18), y Franco Gonzalo Maldonado (20), el cobrador detenido cuando la Policía cortó el rescate.

Para los tres, Stornelli le solicitó al juez federal Luis Rodríguez su procesamiento y la prisión preventiva por los delitos de “secuestro extorsivo doblemente calificado por la pluralidad de sujetos activos y por ocasionar intencionalmente la muerte de la víctima, en concurso ideal con el delito de robo en poblado y en banda, todo ello calificado por la intervención de un menor de 18 años y el empleo de armas de fuego”.

Con esa carátula, en caso de ser condenados en un futuro juicio oral, la pena es de prisión o reclusión perpetua.

El fiscal también solicitó el procesamiento -aunque sin prisión preventiva- para la madre de Maldonado, Sara Mónica Soplan, por “falso testimonio agravado”, no sólo por haber querido hacer pasar por menor de edad al imputado, sino también por haber incriminado a cuatro inocentes en el caso para desvincular a su hijo.

Stornelli pidió la falta de mérito para otros ellos detenidos y que el padre de Yfran, quien había sido detenido porque en su casa se halló el revólver calibre .22 usado en el crimen, quede desvinculado de la causa porque al ser familiar directo de un imputado no puede ser acusado por encubrimiento.

En el dictamen, Stornelli dio por probado que pasadas las 12 del 17 de noviembre último, “B”, “Catarro” y Maldonado secuestraron a Sarubbi en su taxi Fiat Siena patente MNS159, en el barrio porteño de Belgrano, cuando el taxista salió del “Centro Artro”, de una sesión de kinesiología debido a que había quedado sentido de una serie de golpes sufridos durante un asalto previo.

Maldonado aceptó realizar con el fiscal un “acuerdo de colaboración” y al ser indagado por segunda vez confesó ante Stornelli algunas cuestiones del secuestro.

“Al hombre éste lo agarramos en Cabildo antes de Juramento o un poquito después, en una estación de servicio medio rosada (…) Fue al voleo”, declaró el imputado según el dictamen al que tuvo acceso Télam.

La primera llamada extorsiva fue a las 13.36 y hasta las 15.56 se produjeron un total de 20 comunicaciones entre el celular de la víctima y el de uno de sus hijos, Esteban Sarubbi, a quien le exigieron en el inicio 200.000 pesos de rescate.

El hijo del taxista cortó en el primer llamado ante la sospecha de que se tratara de un secuestro virtual, pero los captores volvieron a llamarlo desde el celular de su padre, pudo corroborar que se trataba de un secuestro y le dijeron que iban a hacer “cualquier cosa si llamaba a la policía”.

Esteban Sarubbi se comunicó con su hermano Emilio quien fue quien llamó a su amigo Darío Nieto, secretario privado del presidente Mauricio Macri, para comunicarle lo sucedido y eso activó la participación inmediata de la División Operativa Central (ex Antisecuestros) de la Policía Federal (PFA).

Sobre el cautiverio, Maldonado relató que “el auto lo manejaba el señor”, a quien ya le habían dicho que “estaba secuestrado”, y que lo llevaron «desde Belgrano a Villegas», en alusión a ese barrio de la localidad bonaerense de Ciudad Evita, partido de La Matanza, donde el taxista terminó asesinado.

Respecto del momento del pago del rescate, Stornelli relata en su dictamen que los dos hijos de Sarubbi se trasladaron con los 4.825 pesos y 3.330 dólares que habían juntado, primero a la rotonda de La Tablada y luego por indicación de los captores al cruce de la avenida Crovara y Espinosa, a la altura del mencionado barrio Villegas.

Según lo que contaron los hijos de la víctima, Maldonado se acercó del lado del acompañante, donde iba sentado Esteban Sarubbi, tomó la bolsa con el dinero, le arrebató el celular y le pidió la alianza matrimonial pero, al no poder extraérsela, salió corriendo y a los pocos metros fue detenido por el personal de la PFA que cortó el pago.

“B. estaba atrás de un puesto de diarios con el señor. ‘Catarro’ estaba conmigo. Crucé Crovara, agarré la plata y me empiezan a tirar. A unos metros me agarran con la plata en la mano”, contó el confeso cobrador.

Stornelli reconstruyó cómo presuntamente el adolescente de B. ejecutó a Sarubbi de cinco balazos por la espalda, a partir del relato de tres vecinos que vieron o escucharon algo de la secuencia ocurrida en la canchita de fútbol ubicada entre los monoblocks 7 y 8 del barrio Villegas, donde nadie quiso abrirle la puerta para poder refugiarse con el secuestrado.

Una de las pruebas centrales para el fiscal fue el hallazgo, debajo de un horno en la cocina de la casa del padre de Yfran, del revólver marca “Doberman” calibre .22 largo que, según los peritajes balísticos, fue el arma homicida.