El ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Gustavo Ferrari, consideró hoy que «nadie tiene un arma si se considera absolutamente protegido», al referirse al episodio en el que un chico de 13 años mató a balazos con el arma de su padre a un delincuente en la localidad bonaerense de Francisco Álvarez, y agregó que el hecho «pudo haber terminado en una tragedia» para la familia.

En declaraciones a radio La Red, el ministro dijo que «es evidente que el uso de armas, en muchos casos, se da por la ausencia del Estado».

«También debemos reflexionar acerca de lo que pudo haber pasado, el uso de armas, en este caso para defender, también pudo haber terminado en una tragedia en la que estuvieran involucrados ese chico y su madre», agregó.

En ese sentido, Ferrari dijo que «nadie tiene un arma si se considera absolutamente protegido», y coincidió con los dichos de la gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, quien había comentado en Telefé que el caso «no se trata de una situación excepcional» sino que es producto de «muchos años donde el tema no se abordó en profundidad sino con improvisaciones».

«Es una de las situaciones con las que estamos comprometidos, reconociendo, trabajando, con todas las decisiones que se tomaron, no solamente de hacer un cambio muy profundo en la Policía sino también de ir avanzando hacia las fuerzas federales», añadió el ministro.

Además, el funcionario fue consultado por los llamados «jueces de la puerta giratoria» y opinó sobre las decisiones por las que se acusa a algunos magistrados de falta de firmeza.

«Los jueces lo hacen porque la ley lo permite», indicó, y dijo que le parece «muy importante» que se avance «en algunos cambios legislativos», porque «los jueces no toman estas medidas simplemente porque se les ocurre ni son decisiones por fuera de la ley».

Al finalizar, Ferrari resumió: «Si los presos están en una cárcel, salen y vuelven a delinquir, quiere decir que el fracaso del sistema es absoluto».