Analizan si médicos falsearon datos para beneficiar al represor Etchecolatz

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Un grupo de fiscales solicitó hoy que se investigue si médicos de la cárcel de Ezeiza falsearon datos sobre el estado de salud del represor Miguel Etchecolatz, beneficiado en las últimas horas con la prisión domiciliaria.

Los fiscales generales Marcelo Molina y Hernán Schapiro y el fiscal ad hoc Juan Martín Nogueira pidieron que se investigue si profesionales médicos del Servicio Penitenciario Federal (SPF) falsearon datos sobre la salud del represor Miguel Osvaldo Etchecolatz que pudieron inducir a error al Tribunal Oral Federal 1 y a la propia Unidad Fiscal que interviene en juicios por crímenes contra la humanidad en jurisdicción de La Plata.

El represor resultó beneficiado el viernes pasado con el arresto domiciliario por orden del Tribunal Oral 1 de La Plata.

El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, dijo a “La Nación” que se estaba analizando la posibilidad apelar pese a que en los últimos días el Gobierno había dejado trascender que ya no apelaría esos beneficios para militares mayores de 70 años.

Según se informó a través de la página “fiscales.gov.ar”, el juez federal Ernesto Kreplak recibió una denuncia para que se investigue falsedad en los informes médicos de Etchecolatz en base las diferencias del peso del reo entre un informe del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema elaborado en abril y otro rubricado en julio por los profesionales penitenciarios del hospital intramuros de la cárcel de Ezeiza.

El segundo informe consigna un peso superior en seis kilos al primero, pero de todas maneras los médicos sostienen que el represor perdió 8 kilos durante la huelga de hambre que inició para reclamar su prisión domiciliaria.

Fue en base a esa supuesta pérdida de peso que los penitenciarios recomendaron que regresara a su casa.

“Podríamos encontrarnos ante una posible estafa a la administración de justicia a través de la falsedad ideológica de los informes remitidos a la causa por los funcionarios actuaciones”, reportaron los fiscales.

Y añadieron que la situación “cobra especial interés toda vez que (el peso) resulta un aspecto cuasi determinante a los fines de valorar la incidencia de la huelga de hambre en la salud del imputado”.

Para la Fiscalía no es creíble que Etchecolatz hubiera aumentado seis kilos en tres meses y que, tras una huelga de hambre de 18 días, hubiera regresado a un peso similar al inicial.

En ese sentido, los representantes del MPF indicaron que “la gravedad de lo advertido” cobra relieve porque para dictaminar frente a un pedido de Etchecolatz debieron basar su opinión “en tales informes del Servicio Penitenciario, confiando en la buena fe de lo consignado”.

Los fiscales resaltaron que el Tribunal rechazó su pedido para que se convocara al Cuerpo Médico Forense a dictaminar. Etchecolatz ha recibido sentencias favorables de diferentes tribunales: el TOF 1 de La Plata le otorgó la domiciliaria en la causa por dos homicidios por los que fue condenado en 2014, en tres causas que están en etapa de ejecución de la pena (la causa Camps de 1986, la causa “Bergés-Etchecolatz” de 2004 y la “causa Etchecolatz” de 2006) y en las causas por los crímenes en el Circuito Camps (condena de 2012 en revisión) y Quilmes, en la que aún no se fijó fecha de debate. En tanto, el TOF 6 de la Capital Federal y la Cámara Federal porteña le otorgaron el mismo beneficio en la causa por los crímenes en el centro clandestino que funcionó en la denominada Brigada Güemes, tanto el expediente elevado a debate como en el que se continúa investigando otros hechos en instrucción, respectivamente.

Pero el represor no logró hacer efectivo esos beneficios porque el titular del Juzgado Federal 3 de La Plata, Ernesto Kreplak, le denegó los pedidos en las causas que lo tienen procesado por crímenes en las brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús.