En quince días, cinco ladrones fueron asesinados por sus víctimas en Rosario

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Policía Rosario.

Cinco presuntos ladrones murieron en las últimas semanas al ser baleados por víctimas de asaltos en la ciudad de Rosario, informaron fuentes policiales.

El primer caso ocurrió la madrugada del 16 abril, cuando Matías Ratari, de 22 años, abordó a un grupo de mujeres que esperaba un taxi en la puerta de un edificio.

Sin embargo, el joven, que se desplazaba en moto junto a un cómplice, momentos después recibió un balazo disparado desde un departamento.

El novio de la dueña de la vivienda reconoció ante la Justicia la autoría del crimen, aunque declaró que disparó para asustar a los ladrones y que no tuvo intención de matar.

Dos días más tarde, el 18 de abril, un almacenero se enfrentó a los tiros con dos delincuentes que irrumpieron en su negocio con fines de robo, y mató a uno de ellos de un tiro en el cráneo.

El comerciante también fue baleado y tuvo que ser hospitalizado de urgencia ante la gravedad de las heridas, aunque tras varias operaciones su estado es delicado, pero estable. Las fuentes precisaron que el delincuente fallecido fue identificado como Daniel Romero, de 33 años, sobre quien pesaba un pedido de captura por no haber regresado de una salida transitoria de la cárcel de Coronda.

El 22 de abril, en el barrio Toba, en la zona sudoeste, un joven de 27 años fue hallado muerto en un descampado junto a una mochila con distintos objetos robados a una mujer a la que asaltó horas antes cuando descendía de un colectivo.

La hipótesis que maneja la Policía es que la víctima, quien tenía en su poder un arma de juguete, quiso asaltar a algún vecino de regreso a su casa y que no pudo defenderse al ser atacado con un cuchillo. Por su parte, el viernes pasado un ex policía de 54 años, jubilado desde 2013, mató de un disparo a un joven de 18 años que intentó asaltarlo en la parada del colectivo.

El efectivo, padre de dos hijos, reside a pocas cuadras de la garita y como todos los días esperaba el ómnibus para trasladarse a una pescadería en la que prestaba servicios de custodia.

Según la reconstrucción de los fiscales, el joven fue asesinado no bien se bajó de su bicicleta y no poseía ningún arma de fuego, solo un trozo de caño con el que habría amenazado al ex agente.

El policía retirado fue imputado por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego y se ordenó su prisión preventiva domiciliaria por 30 días, tiempo en el que la Fiscalía deberá profundizar la investigación para determinar si se sostiene esa calificación o se encuadra en una legítima defensa.

Finalmente, el domingo, un chofer de una distribuidora fue detenido acusado de matar de un balazo a un joven de 28 años en el desenlace de un intento de robo en un complejo de viviendas de la zona oeste de la ciudad de Rosario.

Un testigo que declaró en la fiscalía manifestó que el hombre regresaba de bailar junto a su esposa y, al parar en un kiosco ubicado a pocos metros de su casa, un grupo interrumpió en escena con fines de robo.

La pareja corrió hasta su departamento y al ver que los ladrones se acercaban con piedras, abrió una ventana y disparó.

Al ser detenido, el hombre entregó de forma voluntaria una pistola calibre 22 largo que utilizó para dispararle a la víctima, aunque en la interrogación negó ser el autor de los disparos.

Tras el arresto, un hijo de 16 años del acusado se presentó un juzgado de Menores y, si bien su versión se mantuvo en reserva, trascendió que asumió haber sido quien disparó en defensa de sus padres.