Encuentran enterrada y asesinada una joven que había desaparecido en Salta

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Una joven de 21 años que era intensamente buscada desde el 18 de abril pasado fue hallada asesinada a golpes, enterrada en la parte posterior de la casa que cuidaba uno de los sospechosos del crimen, que se suicidó días atrás, en el paraje salteño de Caraparí, de la localidad fronteriza de Salvador Mazza.

Fuentes policiales informaron que el cuerpo sin vida de Marianela Gracionis (21), madre de un pequeño de cuatro años, fue hallada ayer por un grupo de efectivos que realizaba un rastrillaje en su búsqueda.

El cuerpo, cuyas características y prendas de vestir hacían presumir que se trataba de la chica desaparecida, estaba enterrado, en un lugar en el que los investigadores advirtieron que había tierra removida, a unos 53 metros de la parte posterior de una vivienda que cuidaba Juan Arraya (28), quien era sospechoso de haberla secuestrado.

Personal policial, el médico legal y el fiscal penal Armando Cazón trabajaron en el lugar desde el momento del hallazgo del cuerpo, en el levantamiento de pruebas y el registro de la escena.

Los voceros detallaron que Cazón ordenó levantar el cuerpo y trasladarlo a la morgue del cementerio de la localidad de Salvador Mazza, donde se le practicó la correspondiente autopsia, que develó que la causa de la muerte fue “traumatismo de cráneo cerrado, traumatismo de tórax y fractura de maxilar izquierdo”.

Luego, los miembros de la familia de Gracionis reconocieron el cuerpo.

La víctima fue vista por última vez en la noche del 18 de abril pasado, cuando regresaba de su trabajo junto a su prima.

Las chicas llegaron al paraje Caraparí en colectivo, desde Salvador Mazza, y junto a ellas se bajó de la unidad de transporte Arraya, que por esos días trabajaba como casero en ese lugar.

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Al llegar a su casa, la prima de Gracionis se despidió, por lo que ella siguió su camino sola, mientras que el hombre iba unos pasos delante de ella.

La mujer nunca llegó a su domicilio, lo que motivó a sus familiares a radicar la correspondiente denuncia por su desaparición.

De esta manera, comenzó una intensa búsqueda con rastrillajes en la zona fronteriza y la investigación acerca de lo sucedido, que incluyó la reconstrucción de los últimos pasos de la joven.

El 27 de abril pasado, Arraya se ahorcó en el puente ferroviario internacional que une Salvador Mazza con la localidad boliviana de Pocitos.