Le desfiguraron el rostro a una joven para robarle 270 mil pesos

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Una joven de 24 años fue brutalmente atacada por dos motochorros en la localidad de Chimbas, en la provincia de San Juan. Le desfiguraron el rostro y le robaron 270 mil pesos.

Johana Regalado contó que los delincuentes le dieron una feroz paliza para que soltara una mochila que contenía un celular, ropa y 270.000 pesos de un seguro que había cobrado de su madre, quien falleció hace unos meses.

Como la chica se había aferrado a la mochila, uno de los sujetos le dio un golpe en el ojo y ahí no pudo seguir resistiéndose y la soltó. Lejos de detenerse, los ladrones la siguieron golpeando y luego huyeron en una moto.

El de ayer fue el corolario de un año negro para esa chica, que es madre de un nene de 8 años con el que vive en calle Reconquista, en Villa Sarmiento, Chimbas. «En abril falleció mi mamá y cobré un seguro de vida que me dejó. Tengo una hermana, pero no tengo relación con ella. Después de la muerte de mi mamá se han metido 3 veces a robar en mi ausencia a esta casa y el 7 de junio pasado me quemaron mi dormitorio. Eso lo hizo gente de la zona; nada que ver con los que me atacaron hoy (por ayer)», dijo la víctima, en declaraciones al diario de Cuyo.

Regalado agregó que sospecha que quienes la asaltaron en la madrugada de ayer fueron mandados por un grupo de ex amigas con las que se distanció hace 4 meses.

«Esas mujeres sabían de la plata y los ladrones me pedían solamente la mochila. Tenía $270.000 que había sacado el lunes del banco y que eran para comprarle la parte de mi casa a mi hermana. También tenía un teléfono, ropa y remedios de mi hijo», explicó la muchacha.

Johana llegó en su auto a su casa tras haber pasado la noche en un cumpleaños y en el hospital Rawson, por el nacimiento del bebé de la prima de una amiga. Y cuando cerraba el garaje, la asaltaron.

«Se pararon en una moto y uno se bajó. Traté de cerrar y de una patada abrió el portón y me caí. Ahí me empezó a pegar y como no soltaba la mochila, el cómplice vino y me dio un culatazo en el ojo. Al final la solté, pero me siguieron pegando y antes de irse me amenazaron que iban a volver. Estoy destrozada, física y psicológicamente».