Estrangulan a un sacerdote e intentan cubrir el crimen con un incendio

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    El primer sentimiento de los vecinos de Alta Gracia, en la provincia de Córdoba, fue de conmoción por la muerte de Luis Jesús Cortés (75), el ex cura de la parroquia Nuestra Señora de la Merced, tras un incendio en su casa. Pero todo viró en terror cuando se supo que, en realidad, se había tratado de un crimen, que lo ahorcaron para que no delatara a sus asaltantes.

    Según publica el diario Clarín, el domingo a la medianoche, el fiscal de Alta Gracia Emilio Drazile confirmó que Cortés fue asesinado y parcialmente quemado. También que el siniestro en su humilde vivienda de calle 3 de Febrero 12, en barrio Poluyán, fue ocasionado de manera intencional para encubrir el crimen.

    «El padre Luis estaba en el piso y con elementos alrededor que hacían suponer que estuvo atado, aunque ya estaban quemados», aseguró el funcionario judicial.

    Los investigadores del Departamento de Homicidios de la Policía cordobesa, al mando del comisario inspector Fernando Jones, trabajan en el círculo íntimo del sacerdote, ya que era muy cuidadoso de su seguridad, luego de un robo sufrido el año pasado en otra casa en la que vivía.

    “Las aberturas no fueron violentadas, la puerta, las ventanas ni el techo muestran signos de violencia. Le abrió la puerta a gente de confianza, o fue víctima al entrar o salir de la vivienda”, graficó un investigador a Clarín.

    El sacerdote recibía en su casa particular, o en “La Casita” –un centro que depende de la congregación de las Hermanas de la Misericordia–, a gente de bajos recursos que iban a pedir ayuda alimentaria y espiritual.

    El sábado, cerca de las seis de la tarde, vecinos vieron salir mucho humo de la casa de Cortés y alertaron a los bomberos. En ese momento, fieles que lo esperaban para la misa en “La Casita” se preocuparon porque el cura no llegó a horario.

    El jefe del cuartel de Bomberos de Alta Gracia, Gabriel Salcedo, fue quien entró a la casa de 3 de Febrero 12: “Abrimos para entrar, había humo y cuando fuimos al living encontramos el cuerpo del sacerdote abajo de la mesa”, dijo el bombero.

    Todo indicaba que estaban ante un accidente doméstico. El fuego había dejado sin electricidad la casa y llenado de hollín todo el comedor. Por la hora –el atardecer– resultó dificultoso saber inmediatamente que se estaba frente a un crimen.

    Pero luego de una investigación se determinó que el sacerdote había sido atado con las manos atrás. Y se encontraron restos de cinta de embalar aún pegados al cuerpo.

    La certeza del asesinato llegó cerca de la medianoche del domingo, cuando desde la morgue de Córdoba le informaron al fiscal Drazile que Cortés “fue víctima de una asfixia mecánica, producida por un estrangulamiento, ya sea con manos, soga o telas”.

    El arzobispo de Córdoba, Carlos Náñez, encabezó ayer una misa en la parroquia Nuestra Señora de la Merced. Luego despidieron los restos del cura, en medio del desconsuelo de los feligreses.