Obtenían permisos médicos para circular libremente y traficar droga

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Los controles permanentes en rutas y accesos a las principales ciudades del país por la cuarentena obligatoria complicaron el trabajo de los narcos. En la provincia de Salta, un clan familiar que trafica pasta base -entre otras sustancias- consiguió permisos médicos para que sus mulas pudieran llegar a destino.

La operatoria saltó cuando requisaron un auto que se dirigía a la ciudad de Salta. El coche fue interceptado el viernes 16 de octubre pasado en la Ruta Nacional 9, a la altura del ex peaje Aunor. Dos mujeres, que residen en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, llevaban cocaína camuflada en su ropa.

A partir de ello, y con la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), allanaron tres domicilios y requisaron una celda de la Unidad Penitenciaria Nº3 de Orán, donde está detenido el presunto jefe de la organización encargada de la distribución de la droga.

Los voceros indicaron que el cabecilla, quien cumple una condena por narcotráfico, le daba órdenes a su pareja para coordinar los envíos. Lo hacía desde desde distintos teléfonos celulares que aparentemente habrían sido ingresados al penal ilegalmente, con la complicidad de personal penitenciario.

Las fuentes precisaron que la mujer del narco, de 32 años, sería la que organizaba los viajes desde Orán a la ciudad de Salta. «Reclutaba generalmente a mujeres para que transportaran la sustancia adosándola o introduciéndola en sus cuerpos», explicaron los voceros consultados.

Luego, tras declarar que debían asistir a controles médicos en la capital salteña, se les extendían autorizaciones de circulación logrando así evitar los controles.

De esta manera, los investigadores identificaron al líder, la proveedora, las transportistas, el acopiador y a la compradora como roles definidos dentro de la estructura delictiva.

Los voceros detallaron que en los operativos incautaron más de siete kilos de pasta base de cocaína; 140 gramos de marihuana; 198.940 pesos; 11 teléfonos celulares; una balanza; un arma calibre 32 y documentación de interés.

El director nacional de la PSA, José Glinski, explicó que se trata de «una red criminal de tipo familiar, con una escala geográfica de sus actividades intra-provincial y con la presencia de dinero en efectivo sin bancarizar».

«La gran cantidad de divisas secuestradas en los domicilios podría indicar que estos grupos criminales operan en economías que exhiben un alto componente informal, lo que dificulta identificar circuitos de dinero de origen ilícito: al no estar bancarizado, no hay registros formales de ello”, añadió.

A su vez, describió, en relación con la distribución de la droga, que la misma procedía de la ciudad de Bermejo, la cruzaban al país por Aguas Blancas y la distribuían en Orán.