Cae una banda que realizaba secuestros extorsivos en la zona oeste del conurbano

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Una organización que se dedicaba a realizar secuestros extorsivos en la zona oeste del conurbano fue desbaratada luego de una serie de operativos realizados en las provincias de Buenos Aires y Misiones y la detención de tres de sus integrantes, informó el Ministerio de Seguridad.

En uno de los casos que se le atribuyen a la banda, la ex mujer de una de las víctimas y una amiga actuaron como «entregadoras», de acuerdo con la investigación que realizó la Policía Federal (PFA).

Ese secuestro se produjo en 2017, cuando un empresario del ramo metalúrgico de 52 años fue privado de su libertad, mantenido en cautiverio varias horas, golpeado y hasta quemado, explicó al finalizar uno de los operativos el comisario mayor Mariano Giuffra, superintendente de Investigaciones Federales.

El hecho ocurrió cuando la víctima estaba dejando a sus hijos en el domicilio de su ex pareja y fue secuestrado por cuatro personas.

El empresario fue encerrado en una de las habitaciones de la casa y, mientras lo maltrataban, le solicitaron un rescate a su padre, quien lo abonó mediante tres pagos efectuados en diferentes sitios.

Posteriormente, el hombre fue dejado en libertad. Luego de este hecho, el fiscal federal 1 de Morón, Sebastián Basso, ordenó tareas de inteligencia que incluyeron análisis de movimientos telefónicos, escuchas y seguimientos encubiertos.

En ese marco, los detectives determinaron que la ex pareja del damnificado junto con una amiga habían oficiado de «entregadoras» y que de la maniobra delictiva participó también un hombre apodado «Cacho», jefe de una organización que se completaba con otros tres hombres.

En los procedimientos de las últimas horas, fueron aprehendidos una mujer de 26 años en la localidad misionera de Puerto Iguazú y otra mujer, de 32, y el cabecilla de la banda, de 43, en sus domicilios de La Tablada e Ituzaingó, en el oeste del Gran Buenos Aires.

«El hombre sufrió mucho maltrato. Ahora hemos encontrado el lugar de cautiverio y quiénes son los autores del hecho», aseguró Giuffra, quien destacó que el poder de fuego que tenía la banda era importante y que «hay elementos que indican que tenian cierta peligrosidad dado que podían enmascarse y usaban chalecos antibalas»

Agregó que «se encontraron elementos que hablan de que hubo otros damnificados en la misma modalidad» y que los allanamientos se aceleraron porque existían constancias de que podían estar planificando otro hecho.