Hay cuatro detenidos por el crimen del capitán Miguel Jaime

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Cuatro hombres fueron detenidos en las últimas horas, acusados de haber asesinados de seis balazos a un policía al que asaltaron el viernes pasado en su casa de la localidad bonaerense de Rafael Castillo, informaron fuentes policiales.

Las aprehensiones fueron realizadas por personal de la Policía de la provincia de Buenos Aires tras una serie de allanamientos en el partido de La Matanza, ordenadas por la justicia en el marco de la investigación por el crimen del capitán Miguel Ángel Jaime (55).

Según los voceros, uno de los imputados, de 25 años, fue identificado y capturado ayer mientras intentaba robar una camioneta tipo pick-up en la intersección de las calles Scarlatti y Chivilcoy, en la localidad de Virrey del Pino, donde se le secuestró un arma de fuego.

En tanto, durante las últimas horas la Policía realizó una serie de allanamientos en los que aprehendió a otro de los sospechosos, de 39 años, a quien se le incautó un revólver, y a un tercer integrante del grupo, de 30, durante un procedimiento en el que se decomisó un Peugeot 308 con pedido de secuestro.

El cuarto detenido, de 25 años y apodado «Chelo», quien está acusado de ser el autor material del homicidio de Jaime, fue capturado en otro domicilio y también se le secuestró un arma de fuego, precisaron las fuentes.

Por último, los policías encontraron el vehículo utilizado el viernes por el grupo de delincuentes, un Fiat Siena que fue identificado porque su óptica derecha no funcionaba, como habían señalado los testigos del hecho.

Interviene el fiscal Juan Tathagian, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios de La Matanza, quien dispuso las diligencias correspondientes para avanzar con la causa.

El asesinato de Jaime ocurrió alrededor de las 21, en la intersección de las calles Ipiranga y Vírgenes, en cercanías de la ruta nacional 3, cuando volvía a su domicilio luego de hacer una compra vestido de civil, porque estaba de vacaciones, y portando su arma de fuego reglamentaria.

Cuando el policía estaba cerrando el portón de la casa luego de estacionar su camioneta Chevrolet C10 en el garaje, fue sorprendido por los ladrones, con intenciones de robarle sus pertenencias, ante lo que se resistió y comenzó un forcejeo.

Los delincuentes, que estaban armados, lo redujeron y le sustrajeron la pistola calibre 9 milímetros que tenía con él, con la que uno de ellos le efectuó dos disparos en el parietal derecho, dos en la ingle y uno en la cadera.

Al percibir que Jaime continuaba con vida a pesar de los balazos recibidos, uno de los acusados le gritó «quemalo, quemalo» al que sostenía el arma, que lo remató con un sexto disparo a la altura del omóplato.