Cae banda de pastores evangélicos que esclavizaba a sus fieles

342

Una banda de pastores evangélicos, que mediante diferentes acciones de manipulación obligaba a sus fieles a vender sus viviendas para irse a vivir hacinados en una especie de conventillo y les exigía trabajar en una panificadora sin ningún tipo de remuneración, fue desbaratada en las últimas horas luego de varios allanamientos realizados en diferentes localidades bonaerenses por efectivos de la Policía de la provincia de Buenos Aires.

Se trata de una organización que también forzaba a los hijos de sus seguidores a dejar la escuela y salir a vender los productos elaborados en ese establecimiento, y cuyos líderes, que llevaban adelante una vida ostentosa, contaban entre sus propiedades con una chacra en un club de campo y varios establecimientos rurales.

Los operativos estuvieron a cargo de la División Trata de Personas, perteneciente a la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de la Policía de la Provincia, quienes apresaron a 26 personas, entre ellas, la presunta líder conocida como “Tía Eva” y su segunda, llamada “La jefa”.

La investigación que permitió desmantelar a este grupo delictivo comenzó en diciembre pasado luego de una denuncia radicada por una joven de 24 años en la Ayudantía Fiscal de Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming del Departamento Judicial de La Matanza.

Según ella, cuando era adolescente y vivía en González Catán con sus padres, estos fueron captados por miembros de un templo evangélico conocido como “Filadelfia”, con asiento en San Justo, un grupo que había copiado el nombre de otra conocida organización religiosa para facilitar la seducción de fieles.

La joven también contó que sus progenitores comenzaron a involucrarse cada vez más en el ámbito religioso y cambiaron abruptamente su modo de vida, hasta que los líderes de esta iglesia, bajo manipulaciones psicológicas y supuestas órdenes de Dios, los convencieron de vender su propiedad y entregarles el dinero.

Luego, se mudaron junto con otros miembros de la congregación en una especie de conventillo, donde no podían tener contacto con el resto de sus familiares o amigos.

Tras ello, los obligaron a efectuar trabajos en una panificadora propiedad de la iglesia, cuyos productos los vendían en diferentes esquinas de San Justo los hijos de los fieles, a quienes no les permitían siquiera ir a la escuela.

También, la joven denunció que los niños que se negaban a comercializar lo fabricado, o aquella personas que desobedecía órdenes o no aceptaran casarse con las personas que los líderes eligieran para tal unión –según lo dispuesto por “por origen divino”, aseguraban- eras trasladados forzosamente a campos en el interior de la Provincia donde debían participar de “seminarios bíblicos”.

Debido a esta denuncia, los pesquisas realizaron investigaciones encubiertas e intervinieron líneas telefónicas donde determinaron que los cabecillas de este grupo se quedaban con la totalidad de las ganancias de los producido en la panificadora, que llevaban adelante un vida lujosa, que maltrataban física y psicológicamente a los fieles y que le daban un mínimo de alimentos para subsistir.

Asimismo, comprobaron que el templo es un edificio de cuatro pisos ubicado en Centenera al 3700 de San Justo, donde vivían líderes y “encargados”, y que en otro inmueble tipo conventillo, ubicado a metros del lugar, residían los feligreses, a quienes también forzaban a llevar a cabo tareas de mantenimiento, albañilería y limpieza en el lugar.

Además, los policías establecieron que la panificadora funciona las 24 horas en Anchoris al 4100 de esa ciudad, que un anexo de la iglesia se hallaba en Juárez Celman 600 de Pontevedra, partido de Merlo, donde se captaba fieles para luego llevar al templo “Filadelfia” -generalmente cuando atravesaban momentos de debilidad emocional- y que otro templo con panificadora funcionaban en El Resero esquina Alem de Bahía Blanca.

Por último, determinaron que los líderes tenían varios establecimientos rurales, uno de ellos sito en el kilómetro 36 de la ruta provincial 88, en el partido de General Alvarado –al que eran trasladados los niños y los díscolos- y una chacra en un club de campo ubicado en el kilómetro 129 de la ruta provincial 41, a la altura de San Miguel del Monte.

“Por el momento hay al menos 12 hechos comprobados de reducción a la servidumbre, incluso una de las personas dormía a los pies de la cama para asistirla en todo momento, pero no descartamos que se sumen más casos”, dijo uno de los investigadores.

Debido a ello, se realizaron 10 allanamientos en esos sitios y otros puntos, donde fueron apresadas 26 personas, 13 hombres y 13 mujeres mayores de edad; y se incautaron casi 40 mil dólares y más de 1 millón de pesos.

En tanto, en los registros los numerarios también secuestraron 17 vehículos (entre automóviles, camionetas y utilitarios), alhajas de oro, 46 teléfonos celulares, 57 tarjetas de crédito, notebook, computadoras, pen drives, documentación y otros elementos de interés para la causa.

La causa está caratulada asociación Ilícita en concurso real, con reducción a la servidumbre reiterada en doce oportunidades, trata de personas reiteradas en doce oportunidades y lavado de Dinero, (Art.) 55, 140, 145 nos, 145 ter, inc. 1-4-5-6, ante último y último párrafo, art. 210 y 303, inc. 1 del CP.

Además de aquella ayudantía fiscal, a cargo de la Dra. Liliana Pecorelli; interviene el Juzgado de Garantías N°1, de la Dra. Mary Castillo; ambos pertenecientes al Departamento Judicial La Matanza.