Poder e impunidad, las características de los violadores en “manada”

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Los violadores “en manada” quieren mostrar su poderío a otros hombres, potencian en grupo la idea de impunidad, y sobre todo, intentan “disciplinar” a las mujeres cometiendo “un crimen de poder”, afirmaron especialistas tras los casos recientes en las localidades bonaerenses de La Plata y Miramar.

La violación “es un crimen de poder, no es crimen sexual. La violencia sexual tiene que ver con cómo se configura la masculinidad a partir de la potencia y del mito de una sexualidad ‘irrefrenable’ que los llevaría hasta un lugar animal, de no poder controlarse. Una mera excusa”, dijo Antonella D’Alessio, coordinadora y cofundadora de la red de Psicólogas Feministas, y docente de la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

En Miramar, la víctima fue una adolescente de 14 años, quien fue violada por al menos cinco hombres el 1 de enero pasado durante su estadía en el camping “El Durazno”; mientras, en la localidad bonaerense de Villa Elisa una adolescente de 15 años denunció haber sido violada por siete hombres.

“La masculinidad se construye a partir de la violencia, la potencia, el éxito, la seguridad y la grandeza. Las violaciones grupales ocurren para que ellos muestren esa potencia. Hay un lazo de complicidad machista entre varones con ese tipo de masculinidad hegemónica, porque hay muchas maneras de manifestar la masculinidad.“, destacó D’alessio.

La violación grupal “tiene un doble mensaje: de adoctrinamiento y poder hacia la mujer, y de complicidad, pertenencia y hombría hacia otros hombres”, agregó la psicóloga gestáltica Ani Kahansky, también integrante de la Red.

En tanto, la psicoanalista Miriam Maidana, docente e investigadora de la UBA, consideró que una característica de la violación grupal “es fantasear con la impunidad por estar en grupo” y “buscar ‘disculpas’ en el alcohol o el consumo de drogas”.

“En toxicomanía tenemos claro que ningún consumo provoca en una persona lo que no hay por debajo, es decir, ni la droga ni el alcohol convierten en violador a un hombre. De lo que se trata es de una tendencia a una conducta ligada a la satisfacción sexual vía el sufrimiento y el sometimiento de una chica”, resaltó Maidana.

La palabra “manada” se hizo popular luego que se hiciera público que cinco hombres violaron a una joven de 18 años, el 7 de julio de 2016, durante las fiestas de San Fermín, en Pamplona, España.

El término comenzó a utilizarse ahora para hablar de la violación en Miramar.

Para Maidana hablar de manada “no es tan correcto, porque está relacionado con un grupo de animales, que, en tal caso, cazan para sobrevivir. Acá no hablamos de ese tipo de conducta. Hablamos de un ejercicio de poder sobre alguien en estado de indefensión”.

Pero D’Alessio considera que es adecuado: “Se trata de manadas de varones que se abalanzan sobre el cuerpo de las mujeres, de modo depredatorio, altamente disciplinador”.

“Porque la manada es un grupo de seres de la misma especie que se protegen, se cuidan y si hay algo que hacen los varones con masculinidad hegémonica, entre ellos, para formar parte de esta corporación, es cubrirse, y logran, muchas veces, el silencio de las víctimas a través de amenazas”, concluyó la psicóloga.