Hallaron cartuchos de gases lacrimógenos en la casa de uno de los detenidos por el caso Anahí

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Al menos siete cartuchos de gases lacrimógenos, dos plantas de marihuana y una serie de hongos fueron secuestrados en la casa de Marcos Esteban Bazán, detenido por el crimen de Anahí Benítez, la chica asesinada el 4 de este mes en una reserva natural del partido bonaerense de Lomas de Zamora.

Lucio de la Rosa, abogado de Bazán (34), informó que el procedimiento fue realizado por efectivos de la Policía bonaerense por orden del juez de Garantías Sebastián Monelos y a pedido de las fiscales de la causa Verónica Pérez y Fabiola Juanatey.

El letrado indicó que él no fue notificado del procedimiento, el cual comenzó a las 12.45 y concluyó alrededor de las 20 en el inmueble de Bazán, situado dentro de la reserva natural Santa Catalina, a unos 300 metros de donde fue enterrado el cadáver de Anahí (16).

Según De la Rosa, cuando él arribó al lugar del operativo los policías ya habían incautado una mochila que contenía al menos siete cartuchos de gases lacrimógenos -uno sólo en formato de granada y con capacidad de explotar- y estaba guardada dentro de un placar, en un cuarto cercano al sector del living de la vivienda.

«Ese lugar ya había sido inspeccionado anteriormente. No me queda otra que dudar de todo», se quejó el letrado, quien consideró el procedimiento como un «papelón» que vulnera los derechos de su defendido ya que él solicitó la semana pasada a la justicia que aparte a la policía provincial de la investigación.

«No voy a permitir que mi defendido sea un perejil», sostuvo el letrado y agregó que los efectivos también secuestraron dos plantas de marihuana y una serie de hongos que serán analizados si son alucinógenos y/o comestibles.

Consultados sobre los cartuchos, el letrado dijo que su defendido nunca le hizo referencia a los mismos al tiempo que recordó que en su declaración judicial Bazán reconoció que consumía marihuana.

De la Rosa cuestionó también que su defendido todavía no fue citado a declarar por la denuncia que hizo la semana pasada por supuesto apremios ilegales de parte de los policías de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) Lanús-Avellaneda donde estaba alojado.

A raíz de esta denuncia, el juez Monelos dispuso que Bazán no siga detenido allí, mientras que se inició una causa penal en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada 1 de Avellaneda.

En tanto, un grupo de personas allegadas al acusado se concentró esta noche junto a la entrada de la reserva más cercana a la casa de Bazán para pedir por la liberación de aquel ya que para ellos es «inocente».

«Justicia por Anahí. Busquen a los verdaderos asesinos», se leyó en una de las pancartas de los manifestantes.

Por el caso, hay un segundo sospechoso detenido, un hombre de 40 años, quien está imputado de «encubrimiento agravado» ya que luego del crimen tuvo en su poder el teléfono celular de la víctima.

Si bien este sospechoso dijo cuando lo apresaron que había encontrado el aparato en un baldío lindero a su domicilio, en la localidad de Llavallol, y que después se lo regaló a su hijo de 17 años -en cuyo poder se recuperó el mismo-, se negó a declarar en su posterior indagatoria ante las fiscales de la causa.

El 29 de julio último, Anahí salió de su casa de la localidad bonaerense de Parque Barón, en Lomas de Zamora, a caminar unas cuadras hacia el Parque Municipal Eva Perón y, al no regresar, su familia denunció su desaparición y comenzó su búsqueda.

El viernes 4 de agosto, el cadáver de la adolescente fue encontrado desnudo, con lesiones cortantes y contusas en el rostro y la cabeza, enterrado en la Reserva Natural Santa Catalina, un predio de 730 hectáreas en Llavallol y que la Policía rastrillaba con perros adiestrados, ya que esa zona fue donde se activó la antena de su celular el día que fue vista viva por última vez.

La fiscal Pérez ratificó que la chica murió por sofocamiento y que «no surgió ningún signo de defensa» de parte de la víctima, «ni sufrió abuso» sexual.

Al día siguiente, los investigadores aprehendieron como principal sospechoso al profesor de matemáticas Francisco Leonardo Agostino (44) -luego liberado por falta de pruebas- y allanaron su domicilio, adonde llevaron perros rastreadores que no detectaron que la víctima haya estado en el lugar.

El domingo, se inspeccionó el sitio del hallazgo del cadáver y un perro marcó una casilla ubicada a unos 300 metros de distancia donde reside Bazán.

En ese lugar, los investigadores encontraron pelos, rastros de sangre y ropa de mujer y la fiscal Pérez indicó que la vivienda estaba «descrita» en los «cuadernos» que la víctima utilizaba como diario íntimo, en el cual relataba los sucesos importantes de su vida.

Sin embargo, en su indagatoria, el acusado Bazán aseguró no conocer a la víctima, que la ropa pertenecía a su novia y la sangre podría ser de algún animal.