De Córdoba a Aleppo: los asaltaron, no se adaptaron y vuelven a Siria

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CORDOBA 11 d emayo AEROPUERTO TARABELLA DE CORDOBA - Familia de refugiados Sirios que vuelven a Alepo lugar de origen - familia compuesta por el padre TAUFIQ TOUMA- MADRE ANI HADAD HIJAS MARI TOUMA DE 15 Y KRISEL TOUMA DE 10 EL TRADUCTOR DE CABELLO BLANCO MUSTAFA ZOUHAIR. FOTO DANIEL CACERES

Los Touma huyeron de la guerra civil en Siria y vinieron a Argentina en busca de paz y prosperidad. Se instalaron en Córdoba, donde estuvieron cuatro meses tratando de adaptarse a las costumbres locales. Pero sin conseguir nada de lo que anhelaban, doblegados por la situación social y económica, prefirieron volver a Aleppo, su ciudad. Se fueron ayer y antes de partir, decidieron regresar porque allá, a pesar de las bombas y el caos, “no hay tanta inseguridad y la vida es más barata”.

Taufic (40), su esposa Ani Habad (29) y sus dos hijas, Kristel (12) y Mari (10), tomaron el último vuelo a Siria que salía anoche desde Ezeiza.  En el aeropuerto lucían cansados, algo superados por la situación y entre entusiasmados y preocupados por tener que regresar a un país destruido por una guerra civil que lleva siete años y dejó más de 300.000 muertos.

“Vinieron persiguiendo un sueño. Les dijeron que iban a tener casa y trabajo. Pero cuando llegaron no encontraron nada”, tradujo Mustafá, amigo de la familia, también sirio, que vive en Argentina hace más de 30 años.

Los Touma llegaron a la ciudad de Pilar, en Córdoba, en diciembre de 2016, escapando de la muerte y de la destrucción. Lo poco o mucho que consiguieron fue gracias a la solidaridad de los vecinos. Uno de ellos incluso se hizo cargo del alquiler de la casa donde se hospedaron, de los gastos diarios y les facilitó un auto.

“Todo lo que que tenían fue gracias la solidaridad de la gente. Sin embargo, ellos no querían vivir de prestado. Querían recuperar su dignidad”, dijo Mustafá, quien agregó: “Faltó ayuda del Estado. Hubo varias promesas incumplidas”.

La inseguridad fue clave. “Al poco tiempo de llegar, les entraron a robar y los desvalijaron. En Siria esto no pasa”, asegura el traductor. Y contó que tras el asalto, Taufic quedó con miedo. “Estaba preocupado por sus hijas. Me llamaba tres veces por día diciendo que se quería ir”, reveló. Además del desarraigo y la barrera del idioma, hubo otros motivos que los impulsaron a irse. Uno fue la falta de trabajo y otro la inflación. “Pensamos que la vida aquí sería más barata y que nuestras hijas tendrían futuro. Con 10 dólares allá vivimos una semana, pero acá todo aumenta”, le dijo Taufic al diario La Voz.

Antes de partir, vecinos, conocidos y familiares trataron de convencerlos de que se quedaran. Que era peligroso regresar. Pero no hubo caso. Ellos insistían con que la situación en Aleppo estaba controlada, algo que en parte es cierto, pero la ciudad sigue siendo una zona de conflicto. Taufic, que quedó lisiado luego de sobrevivir a un bombazo, dijo que allá abrirá nuevamente su perfumería. Y que “si no me va bien, puedo trabajar como taxista, aquí no”. También aseguró que lleva “una bandera argentina, una equipo de mate” y que aprendió a hacer asados. Los refugiados también aseguraron que fueron engañados. Que en Aleppo hay curas argentinos que prometen cosas que no existen. “Son dos curas, uno tucumano y otro salteño. Ellos van convenciendo a las familias con mentiras”, dijo Mustafá.

Desde 2012, cerca de 1.600 ciudadanos sirios ingresaron a Argentina por medio de distintos mecanismos: Programa Siria (Programa Especial de Visado Humanitario para extranjeros afectados por el conflicto de la República Arabe Siria), solicitudes de asilo o reunificación familiar con refugio reconocido y visados emitidos por las representaciones consulares por distintas subcategorías migratorias. Los principales destinos son Capital, Buenos Aires, Córdoba, Salta, Mendoza, La Rioja, Tucumán y San Luis.