El dolor de los hijos de Nora Dalmasso, a diez años del crimen

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¿Quién mató a Nora Dalmasso? La pregunta cumple hoy una década sin respuesta. Durante todo ese tiempo se tejieron decenas de versiones y hubo distintos apuntados. La investigación quedó estancada y se reactivó en marzo de este año, con una noticia inesperada: la imputación del viudo, Marcelo Macarrón.

«Este hecho cambió nuestras vidas y lo sigue haciendo cada día en el que la Justicia no sólo no nos da una respuesta sobre quien mató a mamá, sino que nos ­persigue despiadadamente», aseguraron los hijos de la víctima, Facundo y Valentina, en una entrevista vía mail con el diario La Voz.

Sus declaraciones se conocieron horas después de que el fiscal Daniel Miralles anunciara que va a ordenar nuevos cotejos de ADN sobre un pelo encontrado en la escena del crimen y defendiera su decisión de imputar a Macarrón. El funcionario consideró que «el material genético lo ubica (al viudo) en la escena del crimen» y eso es «una prueba científica irrefutable».

Por último, aclaró que está esperando «informes sobre teléfonos, pasos migratorios, de meteorología y de la Fuerza Area» que apuntan a comprobar si, tal como siempre aseguró Macarrón (57), estuvo en Punta del Este el día del homicidio. La hipótesis es que el viudo pudo haber realizado un viaje en una ventana horaria de seis horas desde dicha ciudad uruguaya a Río Cuarto, asesinar a su esposa y volver al vecino país donde disputaba un torneo de golf, el cual finalmente ganó.

Para los hijos de la víctima, que en el momento del crimen tenían 16 y 19 años, se trata de una hipótesis «ridícula».

«Respecto de la imputación de papá, aún no caemos de la sorpresa y el absurdo con lo cual todo fue manejado. Pasamos del dolor de haber tenido que aguantar la persecución por más de cinco años, a la esperanza de un nuevo fiscal que, en menos de tres semanas, se le cruza por la cabeza jugar al ridículo y emperrarse desde entonces con papá. No hay duda de que es la opción más fácil que tiene, a pesar de que estaba a 1.600 kilómetros de distancia, en otro país y con 18 personas al lado… (El fiscal) pretende que haya sobrevolado dos países, haya cargado combustible en un traje espacial durante el vuelo y haya vuelto y descansado plácidamente, para al otro día jugar un torneo de golf», explicaron. La respuestas, redactadas por Facundo, llevan la firma de ambos.

Para la familia, el principal sospechoso es Miguel «El Francés» Rohrer, un amigo del matrimonio. Tanto el abogado de Macarrón como el de la mamá de la víctima pidió que se lo investigue.

Los hijos de Nora también le apuntan al empresario: «Creemos tener la íntima convicción de quién fue el asesino. Varias veces lo manifestamos ante los sucesivos fiscales, de manera directa y hasta ofreciendo pruebas en concreto. Sin embargo, nunca se hizo lo más mínimo para investigar a esa persona. No fuimos sólo nosotros; también lo dijeron nuestros tíos, nuestra abuela y amigos de mamá. Lo más llamativo es que cada vez que manifestamos nuestra sospecha, la Justicia penal riocuartense se cerró sobre nosotros», remarcaron.

Nora Dalmasso (51) fue encontrada estrangulada el 25 de noviembre de 2006, en su casa del barrio residencial Villa Golf de Río Cuarto, en el sur de Córdoba, y su cuerpo semidesnudo fue hallado el día después sobre la cama de su hija Valentina, quien al igual que su padre y su hermano Facundo, no se encontraban en ese momento en la vivienda.

A lo largo de la investigación se manejaron varias hipótesis: una apuntó a un crimen durante un juego erótico, otra a un estrangulamiento durante la consumación de una relación sexual y a un homicidio cometido tras un abuso sexual. En el marco de esas pistas estuvieron imputados el por entonces secretario de Seguridad de la provincia, Rafael Magnasco; el pintor Gastón Zárate, conocido como «El perejil»; y Facundo Macarrón, quienes finalmente fueron sobreseídos por falta de pruebas.

Luego de apartarse el primer fiscal de la causa, Javier Di Santo, el expediente quedó a cargo de Miralles, quien resolvió imputar al viudo del «homicidio calificado por el vínculo» de su esposa y le fijó una fianza de tres millones de pesos para que continúe en libertad. Al ser indagado el año pasado, Macarrón aseguró ser inocente y explicó que el ADN hallado en el cuerpo de la víctima se debía a que había mantenido relaciones sexuales con ella antes de viajar a Punta del Este.