El sindicado líder narco colombiano Henry de Jesús López Londoño, alias «Mi Sangre», fue trasladado a otro pabellón de máxima seguridad dentro del Penal de Ezeiza y quedó aislado, con apenas una hora para salir de su celda a un patio y monitoreado por cámaras las 24 horas.

Fuentes de la investigación aseguraron a Télam que, por orden judicial, el nuevo lugar de alojamiento de «Mi Sangre» se mantiene bajo estricto secreto debido las sospechas que surgieron en los últimos días acerca de un posible intento de rescate por parte de un grupo comando para evitar su próxima extradición a Estados Unidos.

El supuesto plan de rescate del narco colombiano se descubrió cerca de las 14 del viernes último, cuando se detectó que la abogada de Londoño (45), María Gabriela Ricagno, pretendía ingresar a Unidad Penitenciaria de Ezeiza con un plano detallado de los terrenos de la cárcel.

En el mapa, también figuraban la ubicación detallada de comisarí­as y otras dependencias policiales próximas al penal, así como los barrios aledaños hasta el partido de Esteban Echeverría y una posible línea de escape trazada en rojo hacia Cañuelas.

Ante esta situación, la abogada fue demorada y recién liberada a las 21 de ese viernes y se dio intervención al juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena y a todas las fuerzas de seguridad para que estuvieran alerta.

El magistrado ordenó que se revisara la celda de López Londoño en el pabellón 6 del penal, un módulo de baja conflictividad, y allí se hallaron numerosas fotocopias de expedientes y dentro de ellas, en un hueco, un teléfono celular Iphone, dos chips y un módem portátil.

Con todos estos elementos, el Servicio Penitenciario Federal (SPF) resolvió pasar a disponibilidad el director del penal, Héctor Retamozo, y otros dos funcionarios que se cree que tuvieron vinculación con el ingreso del teléfono y los otros elementos hallados.

En tanto, la Jefatura de Asuntos Internos del SPF investiga a todos los efectivos que mantuvieron contacto con el detenido el viernes y los días anteriores, que por ahora no están cumpliendo funciones.

Fuentes de la investigación aseguraron que, a pedido del juez federal Sebastián Ramos, que ordenó su extradición a Estados Unidos en mayo para ser juzgado por narcotráfico, fue trasladado a otro sector de la cárcel que no puede ser dado a conocer, donde permanece aislado del resto de la población carcelaria.

Según los pesquisas, Londoño permanece 23 horas encerrado en una celda y tiene una hora por día para salir a un patio, está monitoreado durante todo el día por cámaras de seguridad y con vigilancia permanente.

Además, dijeron que desde que fue descubierto el supuesto plan para rescatarlo no recibió nuevas visitas, a pesar de que no las tiene prohibidas.

López Londoño fue apresado el 30 de octubre de 2012 cuando cenaba junto a allegados y custodios en el restaurante «Fettucine Mario» del partido bonaerense de Pilar.

El operativo de detención estuvo a cargo de la entonces Secretarí­a de Inteligencia (SI), que contó con la colaboración de la Dirección de Policí­a Judicial Colombiana y de Interpol Colombia.

López Londoño, que había ingresado diez meses antes a la Argentina, tení­a pedido de captura internacional, acusado de ser jefe del cartel «Los Urabeños», y estaba negociando desde hace algunos meses su entrega ante la Justicia de su paí­s.