El clan Puccio: así vive lo que quedó de la familia que secuestraba y asesinaba

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No es la película que protagonizó Guillermo Francella. Es la realidad: lo que quedó de la familia Puccio, el clan que se dedicaba a secuestrar, pedir rescates y matar, sigue su vida en Buenos Aires. Epifanía, mujer de Arquímedes, vive en San Telmo junto a Daniel (a quien se lo conoce como “Maguila”), que convive hace más de un año y medio con ella. Adriana, la menor de la familia, suele visitarlos. Guillermo, el menor de los varones y el único que está fuera del país, vive en Australia desde hace más de 30 años.

La información surgió a partir de una investigación de Revista Gente, que esta semana publicó imágenes de Epifanía haciendo las compras junto a su hija y Maguila. La historia de la familia conmocionó a la sociedad entre 1982 y 1985, cuando secuestraron y mataron a los empresarios Ricardo Manoukian, Eduardo Aulet y Emilio Naum. Casi toda la familia se involucraba en los episodios en su casa de Martín y Omar 544, en San Isidro, ganándose el nombre de “clan” en la cultura popular. El secuestro de la empresaria Nélida Bollini de Prado, denunciado por su familia, develó la trama criminal familiar.

La revista semanal reconstruyó, a partir de los testimonios de los vecinos, qué tipo de vida llevan Epifanía, Maguila, Adriana y Guillermo.

Epifanía Ángeles Calvo sale todas las mañanas de su casa. Aunque porta con un pasado macabro es, en rigor, una vecina más del barrio del histórico barrio de San Telmo. Muy temprano, con apenas alguna que otra dolencia en su cadera, la mujer hace las compras. Según cuentan los vecinos, no habla del tema. Al punto que, cuando la película “Historia de un Clan” de Pablo Trapero arrasaba con las taquillas (sumó 320 mil entradas vendidas en apenas 4 días luego de su estreno), Epifanía decidió dejar su departamento.

Daniel “Maguila” Puccio

A los 54 años, vive desde hace un año y medio con su madre, Epifanía. No tiene trabajo, pareja ni hijos. Mientras él no residía allí, el hijo de Adriana (45), su hermana, visitaba seguido a su abuela, pero desde que está el tío, no fue más a verla.

Apenas se lo ve caminar por las mañanas, muy temprano, para luego recluirse en la casa con su madre.

La historia de Maguila es particular porque había abandonado el clan cuando partió a Nueva Zelanda. Su padre lo logró convencer luego de una carta. Participó del secuestro de Nélida Bollini de Prado, el último que realizó la familia.

Para la Justicia argentina también se trata de un caso peculiar: a pesar de que en 1998 lo condenaron a 13 años de prisión, desapareció y su sentencia terminó por extinguirse en agosto de 2011.

Adriana, la más chica

Se cambió el apellido por Calvo, quitándose el original de Puccio. Trabaja en un negocio dedicado a la venta de lanchas y motos de agua en San Fernando.

Guillermo, en Nueva Zelanda

Se trata de otro de los misterios que la Justicia no pudo resolver. Cuando se fue con sus compañeros de rugby de viaje a Australia, decidió quedarse y no volver más.

El resto del clan se encuentra muerto: Alejandro, uno de los más involucrados en los secuestros, estuvo preso 22 años en Florencio Varela, salió con condicional en 2007 y murió un año después a los 49 años. Silvia murió de cáncer en 2011. Y Arquímedes falleció en 2013, luego de un ACV a los 83 años. Como ninguno de sus familiares reclamó el cuerpo, terminó en una fosa común del cementerio de General Pico, en La Pampa, donde vivía.