Asaltan a un ingeniero y a su esposa en su casa de Martínez

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Un ingeniero y su esposa fueron asaltados en su casa de la localidad bonaerense de Martínez por dos delincuentes armados que rompieron una reja con un cricket para ingresar, pero un hijo del matrimonio alertó a la Policía y ambos ladrones fueron detenidos, informaron fuentes de la investigación.

El hecho que trascendió hoy se registró el último viernes alrededor de las 20, cuando la dueña de casa, llamada Laura Rodríguez (58), se encontraba sola en la vivienda, situada en el cruce de Córdoba y Pringles, de la mencionada localidad del partido de San Isidro.

Según dijeron los voceros consultados, mientras la mujer se encontraba en su habitación y sin que advirtiera nada, dos delincuentes irrumpieron en los fondos del terreno en el que está la vivienda, violentaron con un cricket la reja de una ventana de la planta alta y entraron con intenciones de robo.

Los asaltantes llegaron hasta la mujer, le exhibieron un revólver, la amenazaron con dispararle, y luego la maniataron, le pusieron una capucha en la cabeza para que no pudiera verlos e incluso le colocaron un pañuelo a modo de mordaza.

«La pasó muy mal, porque le pusieron el nudo de la mordaza dentro de la boca y tenía dificultades para respirar», relató hoy a Télam una fuente con acceso a la investigación, la que agregó que los asaltantes contaban sólo con un arma que «se pasaban entre ellos» y que todo el tiempo pedían «efectivo».

Unos 20 minutos más tarde, el esposo de Rodríguez, un ingeniero identificado como Jorge Santos Prims (62), llegó a bordo de su auto junto con su hijo Joaquín (26).

Apenas estacionó el vehículo, el ingeniero notó desde el exterior que las luces que la familia tiene encendidas de forma habitual estaban apagadas y creyó ver la figura de más de una persona en la planta superior, por lo que sospechó que ocurría «algo raro» y, antes de entrar, le dijo a su hijo que se quedara en la vereda y llamara a la Policía si no regresaba enseguida.

Efectivamente, tan pronto como cruzó el umbral de la puerta, uno de los ladrones encañonó a Santos Prims, lo redujo sin que este opusiera resistencia, le ató las manos y le tapó la cabeza con una campera y lo obligó a acostarse boca abajo en el suelo del dormitorio, junto con su mujer.

Mientras los ladrones recorrían los diferentes ambientes y acumulaban diversos elementos de valor, el hijo de la pareja entendió que algo pasaba y finalmente llamó al servicio de alerta 911, por lo que momentos después se presentaron en el lugar varios patrulleros dependientes de la Coordinación Departamental San Isidro.

Joaquín les explicó a los policías que creía que sus padres eran cautivos de delincuentes, por lo que éstos abrieron la puerta con su llave y se dirigieron a la planta alta hasta la habitación de los dueños de casa.

«El matrimonio estaba maniatado en el suelo y los ladrones se habían escondido detrás de la puerta», recordó una fuente, y añadió que asustados por la presencia policial «tiraron el arma abajo de la cama».

Finalmente, los asaltantes depusieron su actitud y quedaron detenidos, mientras que las víctimas fueron liberadas ilesas, aunque en un fuerte estado de nerviosismo.

Además de incautar el arma con la que contaban los ladrones, un revólver calibre .22 largo con seis municiones, también les secuestraron un bolso en el que ya habían guardado pertenencias robadas a la familia: 5.700 pesos en efectivo, joyas por un valor estimado de 9.000 pesos y una tablet.

En el bolso también encontraron dos linternas, elementos para su actividad delictiva y hasta dos pares de guantes que los delincuentes llevaban para no dejar huellas.

Por otra parte, la Policía no descartaba que los ladrones hayan estado acompañados por uno o más cómplices que los esperaban en la zona con un vehículo para cargar el botín, aunque el rastrillaje en los alrededores arrojó resultados negativos.

Los detenidos, de 22 y 23 años, uno de ellos con antecedentes penales por otros hechos de similares características, quedaron a disposición de la fiscal María Paula Hertrig, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) del departamento judicial San Isidro descentralizada en Martínez.

La fiscal caratuló la causa como «tentativa de robo doblemente agravado por efracción y por el uso de arma apta para el disparo, portación ilegal de arma de uso civil y privación ilegal de la libertad agravada».