En la Ciudad, 25 mujeres denuncian amenazas y hostigamiento por día

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Sólo en los últimos dos meses unas 25 mujeres por día se acercaron a la Fiscalía porteña para denunciar a sus parejas o ex parejas por amenazas u hostigamiento, o porque ante un enojo rompen cosas de la casa o las asustan con un arma o un cuchillo. Algunas quieren saber también si hubo novedades en una causa iniciada por violencia de género. Todas esas situaciones son igual de graves que haber recibido un golpe, un tirón de pelo o ser víctimas de un abuso sexual de parte de un hombre. No hace falta llegar con un moretón: aquellos suelen ser los primeros indicios de un espiral que en muchos casos termina con mujeres asesinadas.

Según publica el diario Clarín, en la Fiscalía porteña hay dos tipos de ingresos: los que deriva la Oficina de Violencia de Género (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación o de mujeres que llegan para dejar asentada una situación de amedrentamiento. El año pasado 12.257 mujeres pidieron ayuda en la Fiscalía. La mayoría de ellas vive en Balvanera y Lugano o en el sur de la Ciudad. En la Fiscalía no toman denuncias por violencia física, abusos u homicidios (pasan directo al Juzgado de Instrucción), pero en el 25% de los casos evaluaron situaciones de alto nivel de riesgo para la seguridad psicofísica de las víctimas.

La violencia de género cruza todas las clases sociales, también a la hora de desistir de hacer la denuncia. De entre todas las violencias, la económica –aquella donde el hombre es el principal proveedor del hogar o el que administra el sueldo de la mujer– influye a la hora de retirar la denuncia o no hacerla.

Anteayer por la madrugada un hombre asesinó a su ex pareja delante de sus hijos. En ese caso, de acuerdo a lo que contó la familia de la víctima, no hubo golpes pero sí un hostigamiento que duró más de dos años. El hombre, que ya fue detenido, controlaba a su ex pareja en su casa y en su trabajo, y conseguía su número de teléfono cada vez que ella lo cambiaba. Y hacía lo mismo con sus familiares.

“Cada vez que recibimos a una víctima, hacemos lo que antes no se hacía: escucharlas, preguntar sobre las circunstancias que rodean la situación para que reconozcan la violencia en la que viven”, dice Genoveva Cardinali, fiscal penal, especializada en violencia de género.

Luego hay que probar esos delitos, la parte más difícil. “Los casos de amenazas y hostigamientos son muy difíciles de investigar. No hay testigos presenciales ni pruebas directas. Recurrimos a vecinos de la víctima, que en general las ven golpeadas o escucharon algún grito. Cuesta mucho que colaboren”, sigue la fiscal.

Según el último informe de la OVD, en Argentina hubo 225 femicidios durante 2014. En la Ciudad, se entregaron 4.589 botones antipánico el año pasado. Es difícil calcular cuantas restricciones perimetrales se otorgaron, pero está claro que no protegen. Cierra Cardinali: “Las mujeres que se acercan necesitan una asistencia integral y que el Estado no las desampare. Hoy, en la Ciudad, existe un solo refugio para mujeres víctimas de violencia de género, que reciben una ayuda económica mínima, una vez al mes. La Justicia debería ser una red de contención. Pero falta mucho”.