Severas advertencias sobre fallas de la policía y la Justicia en el caso Atahualpa

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La Legislatura de Río Negro aprobó ayer el informe de la comisión parlamentaria investigadora del crimen del estudiante Atahualpa Martínez Vinaya, con severas advertencias sobre fallas de la Policía y la Justicia provinciales a las que les atribuyó impedir el esclarecimiento del asesinato cometido en junio de 2008.

Tras la extensa lectura del dictamen, y tras escucharse a Julieta Vinaya, madre de la víctima, el cuerpo legislativo aprobó por unanimidad la petición al Poder Judicial provincial para se realicen nuevas pericias y se profundicen líneas de investigación que fueron descartadas durante la instrucción de la causa.

La comisión parlamentaria, presidida por la legisladora Susana Diéguez (Frente para la Victoria) e integrada por diputados de Juntos Somos Río Negro y la UCR, analizó durante ocho meses las 5.234 fojas del expediente que dio lugar, entre agosto y octubre de 2014, al juicio oral a tres imputados -dos varones y una mujer- y el sobreseimiento de todos ellos por falta de pruebas.

«Con espanto constatamos una continuidad de irregularidades, impericia o impotencia, desde el primer momento en que se encuentra el cuerpo y se contamina el lugar, siguiendo por la ausencia de medidas periciales» sostuvo Diéguez, durante su exposición en el recinto.

El informe también se refiere a «la deficiente autopsia, pérdida de tiempo detrás de supuestos dichos, generalmente originados en personal policial; allanamientos de dudosa legalidad; una campera en la que se detecta sangre de la víctima que quedó cajoneada durante cuatro años; y diferencias, con ruptura del diálogo entre la Fiscal y el jefe policial a cargo de la investigación».

El documento critica el proceder de la fiscal del caso, Daniela Zágari, actual camarista penal, «por la inaceptable demora, de prácticamente cuatro años, en hacer efectivos los resultados de la pericia genética realizada sobre una campera de jeans, secuestrada como prueba en uno de los allanamientos de la investigación».

La pericia, efectuada en septiembre de 2008 pero recién incorporada a la causa en el 2012, revelaba la presencia de rastros de sangre compatibles con la del joven asesinado.

Por otra parte se dispuso remitir a la Justicia federal datos complementarios a la investigación del asesinato, vinculados con el posible tráfico de drogas; aunque se descartó totalmente que la víctima estuviese relacionada con ese ámbito.

Atahualpa Martínez Vinaya (18) cursaba quinto año del secundario cuando el 15 de junio de 2008 su cadáver con un balazo calibre .22 en la espalda, apareció en un descampado de las afueras de la ciudad rionegrina de Viedma.