Cayó la banda que se llevó la caja fuerte con un botín millonario

1022

Casi siete meses después de un millonario robo en la casa de un empresario, una investigación del fiscal José María Campagnoli y de detectives de la Policía Metropolitana permitió detener a los presuntos responsables del hecho.

Así lo informaron calificadas fuentes judiciales al diario La Nación. En los últimos días seis sospechosos fueron indagados por el robo en la casa del empresario de la construcción, ocurrido el 15 de mayo pasado en el barrio porteño de Belgrano.

En las próximas horas, la jueza de instrucción Elizabeth Paisan podría definir la situación procesal de los acusados.

«Si bien a los imputados sólo les adjudica el hecho ocurrido en la residencia del empresario Lucio N., se sospecha que pudieron haber protagonizado otros hechos similares ocurridos en countries de la zona norte y en un edificio de la avenida Alvear», afirmó una de las fuentes consultadas.

Como los investigadores judiciales y policiales recuperaron en los allanamientos dinero y varios relojes de alta gama, esperan que además del empresario Lucio N. se acerquen otras víctimas que hayan sufrido robos similares para reconocer el botín que había en manos de los delincuentes.

Lo que nunca pudieron encontrar los investigadores fue la caja fuerte que contenía 300 mil pesos, 7.000 dólares, acciones de las empresas de la víctima, una llave de su automóvil Audi, y relojes Rolex, Omega, Piaget, Hublot, Bulgari y alhajas de oro.

La sospecha de los investigadores fue que, después de repartirse el millonario botín, los ladrones la arrojaron a las turbias aguas del Riachuelo.

Tres de los acusados son de nacionalidad colombiana. Los otros tres son argentinos. También fueron imputadas las empleadas domésticas de la víctima, ante la sospecha de que encubrieron a los autores del robo. Parecía un robo perfecto. Pero los delincuentes cometieron un error que posibilitó que el fiscal Campagnoli, su equipo de investigadores y detectives de la comisaría de la Comuna 12 de la Policía Metropolitana, al mando del comisionado Carlos Garaventa, pudieran identificarlos: olvidaron un teléfono celular en el balcón de la habitación del empresario.

Según informaron fuentes de la investigación, a partir de la agenda del teléfono se comenzó a rastrear a los sospechosos.

Primero fueron los contactos en el chat móvil WhatsApp que orientaron a los investigadores. Después se hicieron averiguaciones con las amistades y fotografías que compartían en la red social Facebook, lo que terminó de unir a los personajes que luego fueron acusados.

«Hubo varios pruebas que orientaron la pesquisa: se pudo identificar las patentes de dos automóviles que la noche del robo fueron filmados por las cámaras de seguridad y después se rastrearon las comunicaciones y teléfonos celulares activados en la zona. Estamos seguros de que los acusados cometieron otros hechos similares», dijo una fuente del caso.