Nueva condena a perpetua por el crimen de Acro

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Piñeiro quedó en libertad hasta que la pena quede firme. Foto Leo Vaca

Fuente Infojus

Sergio “Pelado” Piñeiro no presenció la lectura de la sentencia. Se descompensó unos minutos antes de que el Tribunal Oral en lo Criminal N° 15 lo condenara a perpetua en el segundo juicio por el crimen del barra de River, Gonzalo Acro, ocurrido en 2007. El imputado se fue caminando con su esposa y su beba. “Seguirá en libertad hasta que la pena quede firme”, explicó a Infojus Noticias el defensor oficial, Jorge Luis Falco. Matías Kraft, el otro imputado, resultó absuelto. La noticia no lo sorprendió: ni la fiscalía ni la querella habían formulado acusación en su contra.

“No hay dudas de que hubo una interna en la barrabrava de River Plate que enfrentó a Adrián Rousseau y Alan Schlenker. A partir de allí, empezó una serie de venganzas y represalias. El momento culminante de la escalada de violencia ocurrió con la muerte de Gonzalo Acro”, sostuvo el presidente del tribunal, Pablo Martín.

Previo a la lectura del veredicto, el magistrado hizo un resumen del caso e indicó cuáles fueron los elementos que valoraron a la hora de dictar la condena. Explicó que las pruebas fundamentales fueron la declaración de los testigos directos (el sobreviviente y un transeúnte) y los informes de las empresas telefónicas –tanto de las llamadas realizadas por los asesinos de Acro, como de las antenas de telefonía–, que permitieron conocer el recorrido de los acusados antes y después del crimen. “Este tribunal tomó con cierto cuidado el testimonios de las personas que pertenecieron o tuvieron alguna relación, más o menos directa, con la barra de River”, aclaró Martín.

 

 

Para Drendak, representante de la familia Acro, los jueces se ajustaron a las pruebas recolectadas.
Para Drendak, representante de la familia Acro, los jueces se ajustaron a las pruebas recolectadas.

El presidente del tribunal anunció la absolución de Kraft, algo que ya se sabía de antemano. “En la elevación a juicio se lo imputó por el delito de instigador, de captar la voluntad de Pablo Girón (uno de los atacantes) para cometer el homicidio. Eso es algo de lo que no había certeza, por eso, desistimos de acusar”, comentó a Infojus Noticias la fiscal Dafne Palópoli. La querella tampoco había formulado acusación contra ese imputado. Durante la etapa de instrucción, fueron notificados tarde y se vencieron los plazos para hacerlo. De todos modos, el ex líder de la banda de Palermo –uno de los subgrupos que integraban la facción de la barra liderada por Alan Schlenker– salió esposado de la sala de audiencias. Está detenido en el penal de Devoto, acusado de ocho hechos de robo a mano armada.

Los jueces Pablo Martín, Darío Medina y Beatriz Bistué de Soler decidieron por unanimidad condenar a Piñeiro como coautor del homicidio de Acro y la tentativa de homicidio de Osvaldo Gastón Matera, sobreviviente y testigo clave. Ambos delitos agravados por la participación de dos o más personas. Respecto de la pena, se impuso la postura de Medina y Bistué de Soler, de condenarlo a perpetua. El presidente del tribunal votó en disidencia. Consideró, tal como lo había planteado el defensor oficial, que la pena perpetua es inconstitucional porque impide la posibilidad de resocialización del imputado.

En la pequeña sala de juicio, ubicada en el octavo piso del edificio anexo de Tribunales, sólo un puñado de personas escucharon el veredicto: Kraft y sus abogados, el defensor oficial que representaba a Piñeiro, la fiscal Palópoli y los abogados querellantes. Una mujer, familiar de Piñeiro, tomaba notas desde la segunda fila del público. Los familiares de la víctima prefirieron no asistir. “Nos pone muy mal esta situación”, había anticipado a Infojus Noticias Alberto Acro, padre del barra asesinado.

Piñeiro estaba al volante de un auto Fiat Uno azul, durante la emboscada a Acro y Matera
Piñeiro estaba al volante de un auto Fiat Uno azul, durante la emboscada a Acro y Matera

“Estamos muy conformes, los jueces se ajustaron a las pruebas recolectadas, respecto a la declaración de los testigos y los informes de las empresas telefónicas”, dijo a Infojus Noticias Nuria Drendak, representante de la familia Acro, una vez que concluyó el juicio.

La interna de la barra, el móvil del crimen

La división entre las facciones lideradas por Rousseau y Schlenker comenzó después del Mundial de Alemania de 2006, al que viajaron 42 miembros de los Borrachos del Tablón. Gonzalo Acro quedó del lado de Rousseau y se convirtió en su mano derecha. A partir de ahí, se inició una serie de enfrentamientos por el control de la tribuna del Monumental. Según los investigadores, los hermanos Alan y William Schlenker planearon el golpe final: asesinar a Acro para hacerse del control de la popular.

El 7 de julio de 2007, a las 23.10, cinco barras emboscaron a Acro y a su amigo, Osvaldo Gastón Matera, en la esquina de Bauness y Cullen, en el barrio porteño de Villa Urquiza, cuando salían del gimnasio. Los atacantes habían llegado en dos vehículos.

Según confirmaron los jueces, Piñeiro estaba al volante de uno de esos autos, un Fiat Uno azul. El acompañante, Pablo “Cucaracha” Girón, era el encargado de alertar al otro grupo cuando Acro y Matera salieran del gimnasio. Cuando dio el aviso, tres barras avanzaron por Bauness y encararon a las víctimas. El “Colorado” Ariel Luna apuntó a Acro con su pistola calibre 6,35 milímetros y le disparó dos veces en la pierna izquierda. Cuando estaba en el piso, lo ejecutó con un tiro en la cabeza. El joven, de 29 años, moriría dos días más tarde, en el Hospital Pirovano. Después, Luna le disparó a Matera por la espalda, mientras escapaba. Los tres atacantes huyeron en una camioneta Renault Express. Girón se subió al Duna azul y escaparon

En el primer debate oral, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 15 condenó a perpetua a los hermanos Schlenker como instigadores del crimen. La misma pena recibieron “el Colorado” Luna, como autor material, y Rubén “Oveja” Pintos y Girón, como coautores. Martín «Pluto» Lococo recibió 10 años de prisión, como partícipe secundario del homicidio.
Kraft y Piñeiro quedaron afuera de ese juicio. El primero estaba prófugo, en ese momento: cayó en agosto de 2013, acusado de actuar como “marcador” en una salidera bancaria. Piñeiro pasó un tiempo tras las rejas, luego del crimen de Acro. Evitó participar en el primer debate, alegando problemas de salud mental, y quedó en libertad al cumplirse el plazo máximo de prisión preventiva.