Velas, rosarios y cartas recuerdan a Fernando en el lugar donde fue asesinado hace tres años

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Un letrero de madera con el nombre de Fernando Báez Sosa cubierto con estampitas, flores, rosarios y cartas es la postal del lugar donde hace tres años el joven estudiante de abogacía fue asesinado a golpes por un grupo de ocho rugbiers que ahora es juzgado por el homicidio.

A primera hora del día, que amaneció nublado en la localidad balnearia bonaerense de Villa Gesell, varias personas se acercaron al santuario que espontáneamente se conformó al pie de un árbol ubicado frente al boliche «Le Brique», en la Avenida 3, entre calle 102 y avenida Buenos Aires, para homenajear a Fernando en el lugar donde fue asesinado hace exactamente tres años.

«¿Acá fue dónde lo mataron? No sabíamos, mirá vos…cierto, me acuerdo por los videos que fue acá», dijo Martín, un joven oriundo de la ciudad de San Nicolás que viajó a Villa Gesell con amigos para pasar sus vacaciones.

Los jóvenes coincidieron en que el crimen «fue algo terrible» y que los ocho acusados «tienen que estar todos presos por lo que hicieron».

Llegados hace tres días a Villa Gesell, los jóvenes de 18 años -la misma edad que tenía Fernando cuando lo mataron- aseguraron que hay mucha policía en las calles y que existen controles en el ingreso a las playas.

«Nuestros viejos nos dijeron que no peleemos, que es preferible quedar como un cagón a tener problemas», dijo otro de los miembros del grupo.

Por su parte, cuatro chicas y ocho chicos que viven en el partido bonaerense de Pilar, al acercarse al santuario y dialogar con Télam dijeron que ahora prefieren salir a la noche por la zona de Pinamar donde hay «más movida nocturna», ya que en Gesell «hay muchos más controles».

Pablo, uno de los integrantes de ese grupo de amigos, dijo que siempre se mueven en grupo de a cinco o seis, que suelen hablar mucho con sus familias de lo que sucedió con Fernando y que esperan que los acusados sean condenados.

Otra de las personas que bien temprano se acercó al santuario fue Miguel, un trabajador municipal que estacionó su camioneta y bajó para prender una vela y rezar una oración en memoria de Fernando.

«Paso todas las mañanas por acá. Siento siempre mucho dolor, tengo hijos de la misma edad que Fernando», dijo el hombre.

El árbol donde las personas colocan sus ofrendas está cubierto de flores, rosarios, estampitas, mensajes de aliento hacia Silvino y Graciela, padres del joven asesinado, y reclamos de Justicia.

«Abrazamos a Graciela y Silvino y pedimos Justicia por Fernando. Desde Tupungato, Mendoza» y «Justicia es perpetua. Que descanses en paz», son algunos de los mensajes que se leen en el lugar.

Soledad, una vecina de Villa Gesell, aseguró que siente «un dolor inmenso por la mamá» del joven asesinado, Graciela Sosa, y que espera que le den prisión perpetua a los ocho imputados.

En tanto Claudia, otra vecina de la zona, dijo que esta noche a las 20 estará presente para rezar una oración en recuerdo de Fernando, en un acto que estará encabezado por el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, quien era párroco de Villa Gesell al momento del crimen.

Gastón fue otro de los veraneantes que cerca de las 7 de la mañana se acercó al santuario y dejó una estampita de la virgen de Luján: «Es muy fuerte estar acá. Vengo en apoyo de los padres porque no buscan venganza sino Justicia», dijo.

Por último, en un local nocturno cercano, Alejandro Muñoz, quien era jefe de seguridad de «Le Brique» en 2020, aseguró a Télam que la noche de Villa Gesell cambió mucho desde el crimen de Fernando.

«Los jóvenes están mucho más tranquilos y hay más seguridad en las calles. El crimen de Fernando cambió todo», aseguró, y señaló que «Le Brique» cerró al poco tiempo del asesinato «por respeto a la familia de Fernando».

Con respecto a su declaración en el marco del juicio en los tribunales de Dolores, Muñoz aseguró que sintió «un descargo de tres años», ya que «lo tenía todo acá», dijo señalando su cabeza.

Cercano al boliche se encuentra el hostel donde quedó registrado la huida de los rugbiers tras el ataque, el local de comidas rápidas y la casa donde finalmente fueron apresados.

En una breve recorrida realizada por Télam por los lugares que fueron escenario de los hechos hace tres años, puede observarse igual el frente del supermercado «Marina», ubicado a 100 metros de «Le Brique», donde una cámara de seguridad captó el momento en el que el grupo agresor fue demorado por la Policía para su identificación y se ve a Ciro Pertossi chupándose los dedos para presuntamente ocultar las manchas de sangre que tenía.

Unos pasos más adelante está el hostel «Inti Huasi», cuya encargada del turno noche, Andrea Ranno, declaró haber visto a los rubgiers regresar a su vivienda y escuchó decir a uno de ellos «le llené la jeta de sangre», en presunta referencia a Fernando.

En tanto, la casa donde fueron detenidos los acusados se encuentra a unos 200 metros del boliche, en la entrada de la reserva Pinar del Norte, una zona poco habitada de Villa Gesell.

Para el lado contrario, a una cuadra y media de «Le Brique», está el local de comidas rápidas donde fueron Luciano Pertossi y Máximo Thomsen a comer hamburguesas tras el ataque.

Esta noche, la comunidad de Villa Gesell y turistas se concentrarán en el lugar del crimen para participar de una misa, en el marco de un nuevo homenaje a Fernando Báez Sosa al cumplirse tres años de su asesinato.