Cómo se planificó el atentado al City Center: aprietes a comerciantes, sicarios y amenazas

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«Ya les dije a los guachos qué es lo que tienen que hacer”. La orden proviene de la voz de Maximiliano “Cachete” Díaz (31), el hombre que presuntamente planificó el ataque a tiros contra el Casino del City Center de Rosario en el que fue asesinado el gerente del Banco Nación de Las Parejas, Enrique Ensino (63). Y se lo informa a uno de los jefes de Los Monos, Ariel “Guille” Cantero, en una conversación que mantienen el martes 7 de enero pasado.

Las escuchas telefónicas que forman parte del expediente judicial prueban que el atentado fue ordenado desde la cárcel de Ezeiza, donde se encuentra detenido el capo de la narcobanda rosarina. Y que se ideó con varios días de antelación, publica el diario Perfil.

Cachete es el que ejecuta las órdenes de Cantero. La primera conversación entre ellos que figura en la causa es del 3 de diciembre a las 3 de la tarde y dura 17 minutos.

Cachete (C): ¿Te dijo tu vieja que dejé eso? 30. Ahora el finde te llevo los otros 20. Che… la Be… (sic) no hay señal por ningún lado.

Guille (G): Sí, sí, andá boludo.

C: ¿A la noche?

G: Sí, sí, tranquilo, tengo una chica que anda con ellos.

C: Che, tengo diez guachos de zona oeste, que hay que pasarle vehículo y coso, y empiezan a activar para nosotros.

Para los investigadores, Díaz no solo es el hombre que planifica los atentados (antes del ataque al City Center balearon dos casas ligadas a peones de taxis, el Centro de Justicia Penal y una oficina del Servicio Penitenciario de Santa Fe) y recluta a los sicarios, sino que también formaría parte del aparato extorsivo con el que la banda recauda dinero.

¿Quién es Cachete? Si bien su nombre no aparece en investigaciones anteriores, los detectives lo tenían en la mira porque era uno de los hombres de mayor confianza de Guille Cantero. De hecho, las escuchas comenzaron mucho antes del ataque contra el Hotel Casino de Rosario.

Díaz vive en la calle Pasaje Peatonal 1784, con sus padres y dos hermanos. A diferencia de los principales miembros de Los Monos, el acusado registra antecedentes laborales desde 2006 hasta 2017. En ese período trabajó para seis sociedades distintas: una aseguradora de trabajo, una firma de energía y un supermercado, entre otras empresas.

En el expediente un testigo de identidad reservada identifica a Cachete como uno de los hombres que le exige un pago mensual de 5 mil dólares a nombre de Guille Cantero. “Me citaron en un bar, y una de las personas, que se presenta como Cachete, me pide dinero porque si no, primero me iban a rociar de balas el negocio y después atentarían contra mi familia”, asegura la supuesta víctima, un comerciante que tiene su negocio en el centro de la ciudad, en el escrito al que tuvo acceso PERFIL.

El hombre manifiesta que Cachete es Maximiliano Díaz. Describe su fisonomía y hasta asegura que puede reconocerlo.

El testimonio suma a la hora de probar la relación entre el acusado y el Clan Cantero. El fiscal Luis Schiappa Pietra, de la Unidad de Homicidios Dolosos, entiende que el ataque contra el City Center tenía como objetivo generar pánico para después exigir dinero en “escenarios de seguridad”, como en el caso del comerciante que denunció haber sido extorsionado por Díaz.

La zona elegida no es casual: la familia Cantero está afincada hace muchos años en el barrio Las Flores, a espaldas del City Center. Allí todavía pueden verse los murales dedicados a Claudio “el Pájaro” Cantero, el líder de Los Monos asesinado de seis disparos el 26 de mayo de 2013.

Schiappa Pietra asegura que el atentado que terminó con la vida del gerente del Banco Nación estaba preparado para el martes o miércoles anteriores, pero finalmente decidieron ejecutarlo el sábado a las 10.30 de la noche.

El lunes 6 de enero a las 9.44 de la mañana, Cachete Díaz recibe un llamado desde la cárcel de Ezeiza. No es Guille Cantero. El que le habla es Carlos Escobar, alias Toro, un preso que evidentemente responde a las órdenes del capo de la narcobanda.

Toro (T): Escuchá, mañana el tema del ca (sic) lo hacen ustedes o querés que lo hagamos nosotros.

Cachete (C): ¿El temita de qué?

T: Del Casino de ahí…

C: Ahh, para el miércoles.

T: ¡Mañana que oh! ¡Martes!

C: Ese quiere que lo haga con el pibe este que está conmigo, porque yo le había dicho a él justo.

T: El pibe mío este iba, iba a ir él, y si querés se hace con el pibe tuyo.  

C: Bueno, ¿el pibe este, tiene auto, un tutu, algo? De última para que lo levanten de ahí. Que arreglen ellos y ya está. Yo le iba a tirar una monedita, ahí el pibe mío iba a ir con ellos.

T: Sí, sí, yo tengo a los pibes, tiene la moto boludo.

C: Ah, bueno, dale, decile que hablen con el mío, que yo ahora cuando vos te cruces con el pibe tuyo, yo le digo, yo le digo, decile vos.

T: Hablá y decí, vos hablá y decile nomás que le manden curso y después que hablen conmigo.

C: Sí, sí, quedate tranquilo, que yo igual los pibes mío ya están, pero bueno, ahora yo le digo que organicen y así si está la motito ahí nomás.

T: Sí, sí, tengo la motito ahí boludo.

Los dos sicarios que el sábado 11 de enero pasado dispararon contra el City Center se parapetaron entre los árboles y dispararon al menos seis veces con una pistola calibre 9 milímetros. Llegaron y se fueron en una moto.

El martes 7 de enero, cuatro días antes del ataque, Cachete vuelve a hablar con Guille Cantero y le comunica las últimas novedades. Le dice que se reunió con la gente del Toro para coordinar el laburo, y le amplía que junto con el Dominicano fueron a ver los domicilios de una persona que identifican como “B”, donde se mueve.

C: Boludo, todo bien, ahí ya tipo 8 voy un ratito ahí al City a ver qué onda.

G: Sí, sí, sí, fíjate bien, hacemos bien, así nos dan algo bien piola.

C: Sí, sí, boludo… Ahí ya les dije a los guachos qué es lo que tienen que hacer así que vamos a ver cómo sale.