Dan a conocer el veredicto por el crimen de una nena de 11 años

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El veredicto del juicio que se le sigue a un casero acusado de haber asesinado a Camila Borda, la niña de 11 años violada y estrangulada en febrero último en una vivienda que el imputado cuidaba en Junín, se conocerá hoy en los tribunales de esa ciudad bonaerense, informaron fuentes judiciales.

La audiencia está prevista que comience a las 12, en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 juninense, integrado por los jueces Miguel Ángel Vilaseca, Esteban Melilli y Karina Piegari.

En el banquillo de los acusados se encuentra Juan Carlos Varela (40), quien podría ser condenado a prisión perpetua, tal como lo solicitaron en sus respectivos alegatos de la semana pasada el fiscal de juicio, Sergio Terrón, y el abogado del particular damnificado Federico Mastropierro.

Por su parte, el defensor oficial Gerardo Doyle consideró que Varela debe ser declarado «inimputable» y, subsidiariamente, condenado por «abuso sexual y homicidio simple».
Tras los alegatos, el acusado decidió no pronunciar sus «últimas palabras» antes del veredicto.

Durante el juicio declaró la médica forense Carolina Pérez Mernes, quien practicó la autopsia al cuerpo de Camila (11) y, además de determinar la causa de la muerte, confirmó que la víctima fue violada, dijeron los informantes.

Luego declararon otros peritos del Poder Judicial de Junín, Mirta Bruno, y los psiquiatras Estefanía Calvet y Gustavo Villafañe, quienes ratificaron que Varela es «imputable» y que si bien tiene una personalidad «esquizoide», al momento del hecho «comprendió la criminalidad de sus actos» y fue «plenamente consciente» de lo que hacía, explicó a Télam un vocero judicial.

Por ello, el fiscal Terrón solicitó que Varela sea condenado por los delitos de «homicidio criminis causa agravado por ensañamiento y alevosía», en concurso ideal con «violación seguida de muerte».

En tanto, el abogado Mastropierro pidió la prisión perpetua pero por el delito de «abuso sexual seguido de muerte».

Varela llegó al juicio detenido en la Unidad Penal 3 de San Nicolás y se espera que mañana esté presente en la sala de audiencias al momento de la lectura del fallo.

La única vez que el acusado dio su versión de los hechos fue en la etapa de instrucción de la causa cuando reconoció ante el fiscal Terrón que vio a la víctima en la escena del crimen pero que no recordaba lo que sucedió después.

Sin embargo, la fiscalía tomó en cuenta que el día del crimen Varela se contradijo ante los policías que buscaban a la niña y que entre las pruebas reunidas existen cinco muestras de ADN levantadas del cuerpo de la víctima que coinciden con el perfil genético del acusado.

El hecho ocurrió el 25 de febrero último, en una casaquinta situada en Arias 1559 del barrio Ricardo Rojas, de Junín, donde Varela residía y, a su vez, se desempeñaba como cuidador de la misma.

Por su parte, Camila vivía con su familia a metros de esa propiedad y desapareció cuando fue en bicicleta a comprar al kiosco de la esquina.

Como la niña no regresaba, su madre concurrió a la comisaría 1ra. de Junín para realizar la denuncia por averiguación de paradero, por lo que inmediatamente la Policía montó un operativo en la zona para ubicarla y se entrevistó con el cuidador de la casaquinta.

Al requisar el inmueble los efectivos y un grupo de vecinos encontraron a la niña muerta adentro de la bañera, por lo que Varela quedó detenido.

De acuerdo al informe de la autopsia, la muerte de la víctima se debió a «un paro cardiocirculatorio traumático secundario a asfixia mecánica tras estrangulación por lazo» y que el cuerpo presentaba «lesiones a nivel de ano y vagina, compatibles con un abuso sexual».