Cayeron los «Garotos Clonadores»: duplicaban tarjetas de crédito y débito

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La Policía de la Ciudad junto a la Policía de la Provincia de Tierra del Fuego lograron desarticular una organización internacional dedicada a la copia de plásticos. Los delincuentes, de nacionalidad brasileña, realizaban estafas con tarjetas apócrifas en la ciudad de Ushuaia.

Todo comenzó hace unos meses cuando una persona denunció en la justicia, que su tarjeta de crédito había sido duplicada y se estaban realizando costosas compras en la ciudad de Ushuaia. Allí la Policía de la Provincia de Tierra del Fuego comenzó una investigación que finalizó con la detención de cuatro ciudadanos brasileños que integraban una banda dedicada a las estafas y a la falsificación de documentos.

La Dra. María Cristina Barrionuevo, a cargo del Juzgado de Instrucción N° 2 del Distrito Judicial Sur, dispuso que los imputados detenidos en una primera instancia fueran notificados de derechos y garantías, con prohibición de salida de la provincia. Pero uno de los estafadores hizo caso omiso a la restricción y, burlando los controles aeroportuarios, abordó un avión rumbo a la Ciudad de Buenos Aires donde fue recapturado. Por su parte, el resto de los integrantes de la banda permanecieron en territorio fueguino hasta que la Justicia dispuso nuevamente su detención.

A raíz de los datos recogidos de las declaraciones de los imputados se dio intervención al Juzgado Nacional de Rogatorias, a cargo del Dr. Alejandro Cina, Secretaría del Dr. Ibañez, quien autorizó a la Sección Ciberdelito Contra el Sistema Financiero, dependiente de la Dirección General de Prevención e Investigación de Delitos Tecnológicos de la Policía de la Ciudad a realizar tareas investigativas para dar con el domicilio donde residían los delincuentes.

Como producto de estas pesquisas realizadas por efectivos de la Policía de la Ciudad, se constató que la banda alquilaba un departamento en la avenida Córdoba al 6000, en el barrio de Palermo, por lo que se libró una orden de allanamiento a la propiedad.

Ante la presencia de testigos se realizó la requisa de la unidad, encontrando un verdadero laboratorio tecnológico dispuesto para realizar actividades delictivas; fue allí donde se secuestraron más de 400 tarjetas de crédito y débito impresas con distintos nombres y de diferentes entidades bancarias nacionales y extranjeras, como así también tarjetas en blanco. Además una impresora color, una máquina para realizar el arte o grabado de las tarjetas, teléfonos celulares, una notebook y sobreboquillas utilizadas para insertar en los cajeros, lectograbadoras de banda magnéticas, documentación brasileña a nombre de distintas personas pero todos con la foto de uno de los detenidos, dinero en efectivo y herramientas para la fabricación de dispositivos utilizados para cometer ilícitos bajo la metodología denominada «skimming», que consiste en el robo de información de tarjetas de crédito o débito utilizadas en el momento de una transacción. Con los datos recabados se realiza una duplicación de la tarjeta, para su posterior uso fraudulento.

Los integrantes de la asociación ilícita tenían roles preasignados. Uno de los imputados, con altos conocimientos en informática y sistemas, era quien que se dedicaba a clonar los plásticos. Mientras que los otros tres recolectaban la información de los damnificados aportada por los conectores de ingreso (colocados en el lugar donde se ingresan las tarjetas) y las boquillas (aparatos plantados en los cajeros automáticos) instalados por ellos mismos en distintas entidades bancarias.