Muerte del cadete en La Rioja: los acusados podrían recibir perpetua

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Los ocho policías presos por la muerte del cadete Emanuel Garay (18) en La Rioja podrían recibir perpetua. En las últimas horas su situación se complicó: la imputación en su contra por “homicidio simple” cambió “homicidio calificado” por abusar de sus funciones como miembros de las fuerzas de seguridad. En el caso de ser encontrados culpables, recibirán prisión perpetua.

El cambio de calificación fue resuelto por la fiscal Cristina Fernández del Moral de Santander. Para hacerlo no necesitó más que constatar el cargo de policías y el rol que tenían en la escuela en la que murió Emanuel, en el primer día del curso. “Es un agravante objetivo en una acusación prima facie”, explicó una fuente judicial de La Rioja a Clarín.

La ronda de declaraciones testimoniales comenzó ayer. Los primeros en hablar fueron cuatro cadetes que recién ingresaron a la escuela. Entre ellos, uno de los que terminó internado por las torturas durante el entrenamiento. Los otros tres son testigos que no llegaron a descompensarse.

En principio, según señalaron fuentes del caso, los testimonios confirman lo que se conoció hasta ahora: que los jóvenes fueron sometidos a ejercicios extremos al rayo del sol, que se les prohibía tomar agua y que recibieron maltratos.

El juez de instrucción N° 1 de La Rioja, Mario Martínez, a cargo de la investigación, tiene previsto recibir los testimonios de los 95 estudiantes que ese día participaron del entrenamiento. Luego declararán los acusados, que hasta ahora son ocho, aunque habría más: buscan identificar a seis cadetes de segundo y tercer año que habrían participado del «baile» con particular sadismo.

Mientras, los investigadores están a la espera del informe final de la autopsia. Hasta ahora, los estudio preliminares indican que Emanuel murió por un “cuadro de deshidratación aguda con insuficiencia renal” que derivó en una “falla multiorgánica” y le causó “shock hipovolémico” seguido de muerte. Ese diagnóstico coincide con la historia clínica del joven, que el 5 de febrero llegó en coma al hospital Vera Barros y murió en la madrugada del último sábado.

“Los otros chicos se salvaron porque al ver lo que le había ocurrido a Emanuel, a los demás los empezaron a derivar rápido al hospital”, dijo una fuente con acceso al expediente. Los acusados están imputados, además, por el delito “lesiones gravísimas” a los otros once cadetes que fueron hospitalizados. Ayer, dos de ellos seguían internados. Se trata de María Lobos y Luis Oropel (25), quien fue derivado a Córdoba y, si bien se recupera, sigue internado en terapia y con tratamiento de diálisis. La hermana de Oropel dijo ayer a una radio local que el joven decidió no volver a la escuela de Policía.

De acuerdo a las denuncias de las víctimas y sus familiares, los chicos fueron sometidos a 12 horas de ejercicios extremos al rayo del sol el lunes con 40°. Pero creen que en “la sartén”, como le dicen a la cancha de concreto donde los obligaban a permanecer, la temperatura real era mayor. Por eso, el juez pidió informes al Servicio Meteorológico Nacional para establecer la temperatura real y, a la vez, ordenó una inspección ocular y pericias en “la sartén”.

Los acusados seguirán presos. Son los comisarios Dardo Gordillo; Ramón Leguiza; Jorge Leguiza y la comisaria Adriana Rodríguez. Y los instructores Nadia Bravo, Elio Marcial, Ivana Luna y Marcos Miranday.