El taxista Alejandro Daniel Bajeneta, el denominado ”Loco de Caballito” que en 2015, en una confitería y frente a más de 100 testigos, degolló y apuñaló a una mujer que había sido a su novia en la adolescencia, fue condenado esta tarde a la pena de prisión perpetua por el delito de «homicidio triplemente agravado por alevosía, por mediar una relación de pareja y por violencia de género», informaron hoy fuentes judiciales.

La autoría del hecho nunca estuvo discutida ya que además de degollar y aplicarle a Parra siete puñaladas delante de más de un centenar de testigos, el femicidio cometido por Bajeneta quedó grabado por las cámaras de seguridad de la confitería.

La clave del juicio, que tuvo pocas audiencias en estos siete meses por la demora que originó realizar nuevos estudios y pericias psicológicas y psiquiátricas para el imputado, fue el estado de salud mental del taxista, ya que para su defensa, Bajeneta debía ser absuelto por ser inimputable.

Sin embargo, la conclusión del peritaje oficial que se le hizo a Bajeneta durante el juicio señala que “no han surgido indicadores médicos fehacientes y de entidad suficiente que orienten a pensar que Bajeneta no hubiera poseído la autonomía psíquica suficiente como para comprender y/o dirigir su accionar el momento de los hechos”

En su alegato del 19 de abril, el fiscal Marcelo Saint Jean hizo hincapié en el resultado de esas últimas pericias y al solicitar la prisión perpetua afirmó ante el tribunal que “no quedan dudas de que actuó con conocimiento, voluntad y dominio de sus acciones”.

El abogado de la querella, Nelson Vicente, solicitó la misma pena que Saint Jean y, en cuanto a la imputabilidad de Bajeneta, afirmó que existieron “conclusiones categóricas sobre la punibilidad” del acusado, ya que la metodología que utilizó para lograr el encuentro con Parra y el posterior ataque, fue “perfecta”.

La defensa, a cargo de la abogada Silvia Del Ponte, solicitó la nulidad de la nueva pericia y sostuvo que a lo largo de al causa no pudo establecerse con “certeza” el estado físico y mental del imputado en el momento en que asesinó a Parra, por lo que pidió la absolución.

Para la abogada, la inimputabilidad de Bajeneta se sostiene en que “no fabula, no simula y padece un trastorno de personalidad agravado por el consumo de drogas en los últimos veinte años”, por lo que no “ha podido dirigir sus acciones y su criminalidad”.

Bajeneta está detenido en el sector neuropsiquiátrico del Complejo Penitenciario de Ezeiza conocido como el Programa Interministerial de Salud Mental Argentino (Prisma).

Según lo reconstruido primero en la instrucción por el juez Jorge López y la fiscal Estela Andrades, y luego en este juicio, Bajeneta asesinó a Parra el 2 de mayo de 2015, en el interior del restaurante Plaza del Carmen, ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y La Plata.

Parra, quien trabajaba en una inmobiliaria y como asistente terapéutica, había sido novia en la juventud de Bajeneta pero para la época del hecho, el taxista estaba obsesionado con ella y la acosaba con constantes llamadas y mensajes para retomar una relación que ella rechazaba.

Bajeneta declaró en su indagatoria de instrucción que hacía 10 años mantenía una relación de pareja con Parra, pero todos los testigos del entorno de la víctima lo negaron.

El taxista le prometió a Parra que la cita en Plaza del Carmen iba a ser para darle una carta y una cadenita y que luego de ello no la iba a molestar más.

La carta, secuestrada en la cartera de la víctima y exhibida el primer día del juicio, decía: «Gaby, jamás hubiera ni pensado que te toque otro hombre, cumplo con la promesa que nos hicimos. Te amo mi nena».

Además, el taxista llevó una réplica de revólver, una sevillana con la dedicatoria «con todo mi amor para Gaby» y dos cuchillos de combate, uno de los cuales empleó para el crimen y para autoapuñalarse en lo que fue un posterior intento de suicidio.

El taxista atacó a la mujer por la espalda cuando le iba a colocar un abrigo, con uno de los cuchillos, con el que, según la autopsia, le provocó un total de ocho lesiones.

Luego de recibir un sillazo por parte de un cliente, Bajeneta se cayó y rompió uno de los ventanales de la confitería, caminó diez metros por la vereda de Rivadavia y comenzó a autoinfligirse puñaladas con el mismo cuchillo con el que había asesinado a Parra, hasta que se desvaneció y fue detenido por la Policía.