Un tribunal oral de San Martín resolvió hoy que someterá a juicio sólo a uno de los tres sospechosos por el crimen de Melina Romero, la adolescente hallada asesinada en 2014 cerca de un arroyo de la localidad bonaerense de José León Suárez, y sobreseyó a los otros dos acusados, quienes quedaron desvinculados del caso, informaron fuentes judiciales.

El único que será juzgado es Joel Fernández (20), alias «Chavito», quien deberá enfrentar a un jurado popular en un debate que tendrá la característica inédita de que no habrá acusación de la fiscalía porque ésta desistió hace una semana de impulsar la acción penal contra los tres imputados del crimen.

Fernández enfrenta una acusación por «homicidio agravado por ser cometido con el concurso premeditado de dos o más personas y por la condición de mujer de la víctima, en concurso real con abuso sexual agravado por ser cometido mediante acceso carnal seguido de muerte y privación ilegal de la libertad coactiva», que prevé la pena de prisión perpetua.

Esta mañana, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de San Martín realizó una audiencia para resolver la situación de los tres imputados, luego de que una semana antes la fiscal María Fernanda Billone había asegurado ante los jueces que no contaba con suficientes pruebas para seguir impulsando la acusación.

Ante este panorama, todos los defensores pidieron hoy el sobreseimiento de sus clientes, pero el abogado de la familia de Melina, Marcelo Biondi, decidió continuar con la acusación contra “Chavito”, aunque no contra los otros dos.

Entonces, el tribunal hizo lugar al planteo del particular damnificado y resolvió que vaya a juicio Joel Fernández y sean sobreseidos César Sánchez (46), conocido como «el Pai César» y Elías Fernández (22), alias «el Narigón».

Fuentes judiciales aseguraron a Télam que el juicio oral que se le seguirá a Fernández no contará con acusación fiscal y únicamente habrá una acusación privada que estará representada por la familia de Melina.

Tras la audiencia, Biondi dijo que “la decisión de la fiscal fue prematura y que el lugar adecuado para determinar si Joel Fernández es culpable es el juicio oral porque hay numerosos indicios que indican que no es ajeno al hecho”.

“El estaba obsesionado con Melina, quería tener relaciones sexuales con ella todo el tiempo e indicó dónde habían tirado el cuerpo”, afirmó el letrado, que además recordó que el joven se autoincriminó en el hecho ante la Policía y si bien esa declaración no puede ser utilizada en su contra, hay testigos de lo que dijo.

Al respecto, recordó que “cuando él declara por primera vez hace un relato parecido, pero da un nombre falso como si todo lo hubiera hecho una tercera persona, pero después le manifiesta al Servicio Penitenciario dónde la habían matado y se reía de lo que pasaban en televisión y decía que el crimen había intervenido otro pai” en vez de Sánchez.

Ana María, la madre de Melina, presente en la audiencia, se mostró de acuerdo con lo resuelto, pero manifestó: «Quiero que el Estado me dé una respuesta de quién mató a mi hija».

Por su parte, Sergio Doutres, abogado de Fernández, señaló a Télam que tiene “un desconcierto terrible” por lo resuelto ya que, al desistir la fiscalía de la acusación, ahora no sabe “cuál es la imputación concreta” contra su defendido.

“No sé de qué lo tengo que defender”, subrayó el letrado, quien dijo que “no se sabe cómo la mató ni dónde” porque se cayó la imputación fiscal que describía cómo había sido el hecho y las personas que habían participado.

Melina (16) fue vista con vida por última vez el 24 de agosto de 2014, cuando salió del boliche «Chankanab» de San Martí­n, adonde había ido a festejar su cumpleaños.

Tras la denuncia de la familia de la joven, la Policía inició su búsqueda hasta que un mes después fue hallada asesinada a orillas del arroyo Morón, a pocos metros del predio de la Ceamse, en José León Suárez.

La autopsia estableció que la joven había muerto por «sofocamiento» entre 20 y 25 días antes de ser hallado su cadáver y que sufrió un infarto fulminante por el estrés que estaba padeciendo, pero la mecánica de la muerte aún no está clara debido al avanzado estado de putrefacción en que se halló el cuerpo.

Según la «testigo clave» de la causa, una chica cuya identidad se mantiene en reserva, Melina fue asesinada durante una «fiesta» de sexo, drogas y alcohol en una casa de la localidad bonaerense de Pablo Podestá, a la que también ella concurrió, y luego fue transportada dentro de una bolsa, en un auto, hasta el arroyo donde fue hallada.

Sin embargo, esa joven testigo irá a juicio oral en breve por presunto “falso testimonio” y en caso de ser condenada, su declaración perderá el peso que tuvo originalmente.