La autopsia al cadáver del dueño de un lavadero de autos del partido bonaerense de Pilar dio hoy como resultado que fue asesinado de 35 puñaladas, mientras que un ex empleado suyo, acusado del crimen, se negó hoy a declarar, informaron fuentes judiciales.

El cuerpo de la víctima, identificada como Roberto Maldonado (54), había sido encontrado el domingo en su comercio ubicado en la ruta 26 y Nicaragua del barrio Luis Lagomarsino, en el citado distrito de la zona norte el conurbano.

Fuentes judiciales informaron a Télam que el fiscal Leonardo Loiterstein, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Pilar, indagó a Hugo Héctor Acosta (22), un ex empleado de la víctima acusado de haber cometido el crimen porque fue despedido días atrás.

El sospechoso se negó a declarar ante el representante del Ministerio Público en la causa caratulada «homicidio criminis causa y robo».

De esta manera, Acosta seguirá detenido por ser considerado el autor material del asesinato de Maldonado y de haberle robado dinero que tenía ahorrado, su billetera y un crucifijo de plata.

Según los investigadores, el crimen quedó grabado por una cámara de seguridad instalada por la víctima en el lugar y el delincuente robó el CPU de una computadora creyendo que allí quedaban grabadas las imágenes, pero los pesquisas determinaron que las tomas quedaban resguardadas en un DVR el cual fue hallado en otro de los ambientes.

El hecho ocurrió el domingo y fue descubierto por un vecino que alertó a la Policía sobre una fuerte discusión que se estaba registrando en el interior del mencionado comercio.

Los policías de la comisaría 7a. de Pilar acudieron al lugar señalado y encontraron el cadáver de Maldonado tirado en una habitación dentro del local, la cual se encontraba totalmente revuelta.

Según los pesquisas, los policías encontraron dinero, un reloj pulsera y otros objetos de valor sobre una mesada y la cámara de seguridad que se hallaba instalada en esa habitación totalmente destruida, como así también el monitor de una computadora.

Además, los efectivos hallaron un cuchillo tipo carnicero sobre una cama, de unos 20 centímetros de hoja y con manchas de sangre que, se cree, fue el utilizado para concretar el crimen.

Los médicos forenses que llegaron pocos minutos después determinaron, en principio, que el cuerpo presentaba 17 heridas punzocortantes, cinco de las cuales se hallaban en la zona dorsal que le habrían provocado la muerte en el acto, aunque la autopsia confirmó que sufrió un total de 35 cuchillazos.

Tras las primeras investigaciones en base a declaraciones de testigos y empleados, los policías determinaron que hacía una semana Maldonado había despedido al encargado de su comercio, con quien había mantenido una discusión por problemas laborales.

Según relataron los testigos, este hombre solía frecuentar el local e insistía en retornar a su trabajo, pero Maldonado lo rechazaba porque habitualmente concurría drogado o alcoholizado.

«Los empleados del lavadero contaron a los policías que habían existido amenazas de muerte por parte del hombre despedido», dijo a Télam un investigador.

Ante la sospecha de que este hombre tuviera algún tipo de relación con el hecho, los investigadores montaron guardia en su casa, en la zona de Matheu, y descubrieron a la novia del sospechoso llegando en bicicleta para buscar ropa.

La chica se hallaba en estado de nerviosismo y le confesó a los investigadores que su novio la había llamado y le había pedido una mochila con ropa porque se tenía que ir al interior del país.

Según los investigadores, con los datos aportados por la chica, la Policía detuvo al sospechoso en la estación de trenes de Maquinista Savio, partido de Escobar, donde aguardaba la llegada de un tren para fugarse.

El detenido, quien tiene antecedentes por robo, presentaba una profunda herida en una de sus manos, por lo que debió ser trasladado a un hospital para ser atendido, tras los cual quedó alojado en una dependencia policial.

En un allanamiento posterior realizado en la casa de los padres del sospechoso, los pesquisas secuestraron una caja de madera donde Maldonado guardaba sus ahorros, como así también la billetera con sus documentos y un crucifijo de plata que también pertenecía a la víctima.

Luego, los pesquisas hallaron debajo de uno de los mostradores del lavadero de autos un DVR donde quedaron registradas las imágenes de las cámaras de seguridad del comercio y fueron entregadas al fiscal Loiterstein.

Los peritos en informática que analizaron las imágenes aseguraron que el homicidio quedó grabado por una de esas cámaras que registró el momento en el que Acosta llegaba al lugar tras violentar un portón y atacaba a Maldonado por la espalda y de sorpresa.

Luego, según las fuentes policiales, tras concretar el crimen, se observa al agresor tapar la cámara con una manta que encontró tirada en el piso y cómo finalmente la rompe.