Agravan la acusación contra el asesino del hermano de Feinmann

1240
Foto Clarín

Fuente Diario Clarín

Diego Feinmann (33) se bajó del taxi en la puerta del restorán “Fettucine Mario” de Pilar y fue derecho al BMW al que se habían subido su ex pareja María Laura Alayón (40) y el novio Gastón Berganza (34). Le gritó “bajate cagón” y golpeó la ventanilla del conductor con violencia.

Había pasado apenas media hora del 20 de noviembre y el primer disparo le entró por el medio del pecho. Los otros dos, “cuando se estaba cayendo y se alejaba del auto”, según pudo saber Clarín de fuentes con acceso al expediente.

Murió en menos de 10 minutos. Esa noche, el taxista se salvó de milagro: su coche recibió dos tiros que le pasaron cerca. A 11 meses del crimen, ahora la fiscal del caso pidió la elevación a juicio y le agravó la acusación al corredor de autos: no sólo le imputa el asesinato de Feinmann, también el intento de homicidio del chofer del taxi.
Agravan la acusación contra el asesino del hermano de Feinmann

El mismo juez de Garantías N°6 de Pilar, Nicolás Ceballos, quien le dio la excarcelación con una caución juratoria al considerar que hubo un “exceso en la legítima defensa” –y también lo habilitó a viajar–, es quien recibió el pedido de elevación a juicio por los dos cargos de homicidio, uno “en grado de tentativa”, el agravante del uso de arma y la portación ilegal de arma de guerra.

Berganza cuenta con el permiso de tenencia de la Glock con la que le disparó a Feinmann y el medio hermano del periodista acosaba por las redes sociales al piloto y a su novia, quien había sido pareja de la víctima por casi dos años. “Por eso no cierra cómo esa noche Alayón no le reconoció, como mínimo, la voz a su ex”, deslizaron.

Fue la madrugada del 24 de agosto pasado, en el mismo lugar donde ocurrió el crimen, que la titular de la UFI N°3 de Pilar, María Inés Domínguez, terminó de reunir los elementos necesarios para también acusarlo del intento de homicidio del taxista. Esa noche se hizo la reconstrucción del hecho en base a los testimonios del chofer, el imputado y su novia. “El Ruso, el amigo de la víctima que acompañó a Feinmann hasta el restorán el día en que lo mataron, se fue a vivir a Brasil y nadie sabe cómo ubicarlo”, explicaron las fuentes sobre por qué no fue de la partida.

El dato de color de esa reconstrucción, que duró hasta pasadas las 4 de la madrugada, lo dieron desde el entorno del taxista en diálogo con Clarín: “Berganza estaba como en una reunión de amigos, cenando en “Fettucine Mario” como la noche del crimen, y la fiscal tuvo que mandarlo a buscar para que lo llevaran a comisaría y así poder comenzar a recrear el homicidio”. Y otra fuente agregó que ese procedimiento estaba pautado para otra fecha, pero el imputado “estaba en Bahamas y por eso hubo que esperar a su regreso”.

Las fuentes coinciden que esa madrugada, en la que la Gendarmería trabajó con los datos periciales, varias cosas quedaron en claro. Primero, que “Berganza disparó desde adentro del auto y, tras el primer tiro, parte del vidrio de la ventanilla cayó, por lo que ‘tenía mejor visión e igual decidió continuar disparando’”. El segundo balazo “hirió a Feinmann durante su caída, mientras que el tercero lo impactó casi al intentar llegar al taxi, a la altura del brazo”. Y se probó que todos los disparos al cuerpo de la víctima “fueron a una distancia superior al medio metro”.

Luego, añadieron las fuentes, “y pudiendo haber huido”, el empresario le disparó al taxi que estaba a “cuatro metros” del auto del piloto de carreras, por lo que “queda en claro que no le obstruía la salida” aunque él dijo que buscaba “neutralizar” al conductor.

El taxista estaba en su asiento cuando Berganza le disparaba para “neutralizarlo” y se salvó porque al escuchar los tiros se refugió sobre su puerta: una bala dio en el tablero, otra en el asiento del acompañante y un tercer tiro, en la parte de adentro de la puerta trasera, que estaba abierta. Sospechan que ese plomo es el mismo que le dio en el brazo a Feinmann y que, como estaba muy cerca del taxi, se incrustó allí.

“Cayó en la cuenta de que lo podrían haber matado”, contó un allegado al taxista, que se convirtió en particular damnificado en la causa. “Tiene bastante bronca, más aún después de haber visto, el día de la reconstrucción, la vanidad y el desprecio por la vida por parte de Berganza, que parecía que iba a hacer un trámite”, graficaron con dureza y concluyeron que el chofer, de unos 40 años y padre de tres chicos, “sufrió un daño psíquico y moral tremendo, y aún sueña con que lo asesinan”.