Villa 31: Gils Carbó inauguró una Biblioteca en una vivienda recuperada al narcotráfico

1407

Fuente: Fiscales.gob.ar

La procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, encabezó esta tarde el acto de inauguración de la Biblioteca Popular de Derechos “Carlos Mugica”, ubicada en la casa 38 de la manzana 105 de la villa 31, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Esta creación es parte de una política que entiende que el delito no se combate sólo con allanamientos”, señaló la titular del Ministerio Público Fiscal.

El espacio de estudio y formación fue recuperado para uso social, en el marco de la articulación judicial con el Juzgado Federal N°4, a cargo de Ariel Lijo, y la Fiscalía Criminal y Correccional Federal N°1, encabezada por el fiscal federal Jorge Di Lello, tras las derivaciones de una causa penal por el delito de comercialización de estupefacientes en la Villa 31, en la que ayer el propio Di Lello solicitó la elevación a juicio oral, tras cuatro meses de investigación.

Acompañaron a la procuradora general, el titular de las agencias ATAJO, Julián Axat; el fiscal Di Lello; el director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel y funcionarios del juzgado a cargo de Ariel Lijo, así como de los gobiernos nacional y porteño.

Gils Carbó destacó “el valor profundamente simbólico de abrir lugares con uso social en espacios ganados a las organizaciones criminales”. Y agregó: “La gente con estas cosas tiene que volver a creer en la justicia; esto es lo que motivó a la creación de los ATAJOS: hacer presente al Estado y traer al barrio la ley que otorga, protege y da derechos”.

Para Jorge Di Lello, “esto es combatir al narcotráfico y librar una lucha no contra los consumidores, sino contra el narco”. El fiscal, quien intervino en la pesquisa que culminó con los allanamientos y la posterior entrega de las viviendas decomisadas para uso social, agregó que “este es el trabajo verdadero que tenemos que encarar los argentinos” porque “la labor policial no sirve. La droga y los consumidores son fungibles, pero el Estado no es fungible”.

Uso social

Si bien los lugares decomisados tras los avances en la investigación penal fueron varios, operadores del ATAJO de la Villa 31 y funcionarios del Juzgado y la Fiscalía federales evaluaron la conveniencia de utilizar con fines sociales la vivienda ahora convertida en biblioteca popular, por sus condiciones óptimas de habitabilidad al momento de su allanamiento, con dos ambientes y un baño y una cocina en buen estado.

La intención de la Dirección General de Acceso a la Justicia, que mantiene la atención diario de dos agencias ATAJO dentro de la Villa 31, es convocar a todos los actores sociales comunitarios del barrio y operadores de las reparticiones estatales, para incentivar aspectos culturales de derechos y proveerlos de libros, folletos, manuales, cuadernos, y cuadernillos para la enseñanza y aprendizaje de nociones jurídicas básicas y de derechos humanos.

La Biblioteca será atendida por una trabajadora del Ministerio Público Fiscal que vive en la Villa 31, y cuenta con un espacio interactivo, una computadora y una pantalla para la proyección de cortos y películas cinematográficas.

Además, se dictarán cursos y talleres en horarios a convenir, al tiempo que los vecinos y vecinas podrán usar el lugar como espacio de encuentro para los fines comunitarios que ellos determinen.

El nombre elegido para la Biblioteca honra la labor comunitaria del cura Carlos Mugica, quien fundó la parroquia Cristo Obrero, y desarrolló allí una labor pastoral y social muy importante, hasta su asesinato en 1974.

Tras el corte de cintas, un trío de dos violines y una guitarra interpretó una chacarera y un swing de jazz. La formación, integrada por los jóvenes Yael Luján, Saúl Zárate y Carlos Montaña, es parte del proyecto de Orquestas Infantiles y Juveniles que depende del Ministerio de Educación porteño, y que coordina el maestro Claudio Espector.

Está previsto que los ensayos de los jóvenes que asisten a sus cursos se realicen algunos días en la Biblioteca. Finalmente, los escritores Daniel Freidemberg, José María Pallaoro, Pablo Campos y Carlos Aprea compartieron sus textos poéticos.