El cuerpo del policía Lucas David Muñoz (29), que fue encontrado ayer en las afueras de Bariloche luego de permanecer 27 días desaparecido, era sometido hoy a una autopsia en la morgue de esa ciudad, a la que fue trasladado desde la escena del hallazgo, que fue peritada por expertos en criminalística.

Fuentes judiciales y policiales informaron que peritos del Cuerpo de Criminalística y Estudios Forenses de Gendarmería Nacional realizaron esta mañana un estudio del cadáver en el lugar de las afueras de Bariloche donde fue encontrado ayer, aunque no dieron a conocer detalles del operativo.

Si bien en el lugar circulaban algunas versiones sobre que el cuerpo del policía presentaba un balazo en la cabeza y que cerca estaba su arma reglamentaria, nada fue confirmado oficialmente y se aguardaban los resultados de la autopsia para certificar las circunstancias de la muerte.

El cadáver se encontraba esta tarde en morgue judicial forense en el hospital zonal de Bariloche, adonde fue llevado en la combi de una empresa fúnebre, escoltada por móviles de Gendarmería.

Si bien los especialistas fueron anoche a inspeccionar el lugar del hallazgo, que está a seis kilómetros al sur del centro de la ciudad por la ruta nacional 40 y a 800 metros al este por la ruta de Circunvalación, una fría tormenta con los fuertes vientos les impidió toda tarea, que realizaron finalmente esta mañana.

Los criminalistas llegaron al lugar con equipamiento especial en dos camiones pequeños y luego de hablar con el juez Bernardo Campana y el fiscal Martín Govetto, se enfundaron en mamelucos blancos con capucha y subieron a la loma en donde estaba el cuerpo.

En el lugar se hallaba también el hermano del policía, Javier Muñoz, con los abogados de la familia, Alejandro Pschunder y Karina Chueri, quienes en declaraciones a los medios locales indicaron que según algunos indicios el cuerpo de Lucas fue “plantado” en el lugar luego de permanecer escondido en un sitio cercano a la ruta a El Bolsón.

«Queremos que nos den participación en la autopsia y que si comprueba que el cuerpo fue plantado vayan a acordonar el lugar donde nosotros decimos que estuvo», afirmó Pschunder.

El policía hallado muerto trabajaba en la comisaría 42, cerca de donde fue encontrado el cadáver -una de las jurisdicciones más complejas de Bariloche- y fue visto por última vez el jueves 14 de julio al mediodía, cuando iba a cubrir su puesto uniformado y con el arma reglamentaria.

Una cámara de seguridad particular lo grabó en cercanías de la pensión en la que se alojaba y dos policías de una patrulla peatonal fueron los últimos en verlo vivo a 400 metros de la seccional, cuando conversaba con alguien que se hallada adentro de un auto gris, probablemente un Chevrolet Corsa.

Por denuncias públicas de sus padres, Benjamín Muñoz y Alicia Ocares, y de sus hermanos, Javier y Paola, la investigación a cargo de Campana y del fiscal Guillermo Lista se orientó hacia un presunto encubrimiento y obstrucción por parte de la policía, línea que es investigada por el fiscal Govetto.

Ese fiscal imputó a siete policías –tres comisarios, un subcomisario, dos oficiales y un suboficial- por encubrimiento agravado y obstrucción de la Justicia.

Entre los imputados, ordenó detener al sargento Néstor Meyreles y al oficial principal Luis Daniel Irusta, que enfrentan la acusación con serios indicios en contra.

Se comprobó que Meyreles compró un chip y generó un número a nombre de Muñóz con su propio documento de identidad al día siguiente de su desaparición, en la localidad rionegrina de Colonia Catriel, a 600 kilómetros de Bariloche.

La hipótesis que guía la causa es que presuntamente quiso sembrar pistas falsas.

En tanto Irusta encabezó un allanamiento ilegal en la pensión donde vivía el policía el día de su desaparición y antes de iniciada la investigación policial.