La Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó este jueves el fallo que condenó al mexicano Jesús Martínez Espinoza, Mario Segovia y otras ocho personas a penas de entre 4 y 14 años de prisión por el contrabando internacional de efedrina para la elaboración de metanfetaminas.
Los camaristas Ana María Figueroa, Mariano Hernán Borinsky y Gustavo Hornos rechazaron los recursos de casación e inconstitucionalidad interpuestos por las defensas de los imputados, por lo que quedó firme la sentencia dictada en 2012 por el Tribunal Oral Federal (TOF) de San Martín.
«Los recurrentes no logran demostrar la existencia de defectos en la sentencia que pongan en evidencia la ausencia de fundamentos ‘suficientes’, ‘mínimos’, ‘adecuados’, ‘serios’ y ‘bastantes'», indicó el fallo de la Cámara difundido esta tarde por el Centro de Información Judicial (CIJ).
Los camaristas sostuvieron que la sentencia de primera instancia fue emitida «adoptando varias posiciones interpretativas» y «resulta razonable», a la vez que «no contiene errores u omisiones sustanciales para la adecuada resolución del litigio, circunstancias que impiden su descalificación como acto judicial válido».
En agosto de 2012, el TOF 4 de San Martín condenó a Martínez Espinoza (56) y al sindicado «Rey de la efedrina» Segovia (46) a 14 años de prisión -el primero como «autor» y el segundo en carácter de «coautor»- por el delito de «contrabando agravado por la participación de tras o más personas y por tratarse de sustancias que puedan afectar la salud».
Mientras que Rubén Alberto Galvarini (68) y Walter Gabriel Garrido (54) recibieron penas de 7 años y 6 meses, y 7 años, respectivamente; por ser considerados «partícipes necesarios» del mismo delito.
Por su parte, el peruano Pedro Díaz Cavero (51); el mexicano Fernando Ventura García (44); el padre del actor Mariano Martínez, Ricardo «Ricky» Martínez (56); Horacio Jorge Quiroga (56) y Gonzalo Rodrigo Ortega (31) fueron condenados a 4 años como «partícipes secundarios», mismo rol atribuido a la hermana del último, Gisela Itatí Ortega (37), sentenciada a 5.
En esta causa se investigó el tráfico internacional de drogas y de materias primas para producir esos, que tuvieron por denominador común la efedrina o pseudoefedrina.
De acuerdo a los investigadores, estas actividades fueron desarrolladas por dos grupos diferentes de personas -uno de ellos fue el que montó el laboratorio de metanfetamina en una quinta de Ingeniero Maschwitz- que en total consumaron 91 hechos por 4.400 kilos de efedrina.
Sin embargo, en su recurso de casación, la defensa de Martínez Espinoza afirmó que nunca existió dicho laboratorio en esa quinta perteneciente al acusado y que cuando se allanó el predio en julio de 2008 tampoco se secuestró suficiente cantidad de esa droga para tener por acreditada su producción.
Siempre según la investigación, un segundo grupo estaba supuestamente liderado por Segovia, quien se encargaba principalmente del transporte aéreo de la efedrina desde Argentina a México.
Además, se cree que este rosarino obtenía la efedrina de proveedores porque estaba inscripto con un nombre falso para poder comprar precursores químicos bajo la identidad de Héctor Benítez, un preso de Sierra Chica.