Luján: secuestran a un joven, lo encierran en el baúl y piden 600 mil pesos para liberarlo

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El hombre se dio cuenta que habían secuestrado a su hijo al reponerse del golpe. Eran las 9.30. Raúl Bivardo había ido al campo a levantar unos fardos. Había visto dos autos en el camino –uno de estos con el baúl abierto, como si estuvieran tirando basura– pero no les prestó especial atención. Un rato más tarde, cuando volvía al pueblo junto a Marcos (de 21 años, el menor de sus seis hijos) varios hombres con armas obligaron a ambos a bajarse del camión. Raúl recibió un fuerte golpe que casi lo desvaneció. Y a Marcos lo tiraron como si fuera una bolsa de papas adentro de unos de los coches. El joven sería liberado varias horas más tarde, luego de negociar un rescate que no llegó a concretarse.

El hecho tuvo detalles llamativos por haberse dado en medio de una zona rural. Sucedió en la mañana del viernes en las afueras de Open Door, una pequeña localidad del partido de Luján ubicada a 83 kilómetros de Capital Federal, según publica el diario Clarín.

“Nosotros somos gente que trabaja en el campo, somos laburantes, no somos dueños de nada”, contó ayer Graciela, la madre de la víctima. “Mi marido había ido a cargar fardos para llevar a otro lugar. Marcos y mi esposo iban en camión, y otro de mi hijos, en el tractor. Los delincuentes los cruzaron cuando estaban pasando por el puente de Manzanares y ruta 6, en un camino de tierra”, dijo la mujer.

El lugar es conocido a nivel local como el cruce de “ruta 6 y 6”, en las afueras de Open Door. Ellos habían visto los dos coches detenidos en medio del recorrido. El joven que regresaba en el tractor se había adelantado un poco.

Marcos y su papá volvían en el camión un poco más atrás. “Los bajaron, al padre lo tiraron al piso y le pusieron las manos por la espalda. Además le robaron la billetera. No llegó a ver cuando a mi hijo lo metieron adentro del coche y se lo llevaron. Cuando se levantó empezó a buscarlo sin entender bien lo que había sucedido, como que estaba bloqueado. Empezamos a llamarlo a su teléfono celular, hasta que nos dicen que estaba secuestrado y empezaron a pedir dinero. Así que llamamos apenas pudimos a la policía”, recordó Graciela.

Todos los familiares de Marcos apagaron los teléfonos. “Dejamos prendidos solo el mío, el de mi marido y el de casa. Habrán llamado tres veces, en muchas se cortaba. Se ve que habría un tema de señal. En la segunda ya pidieron dinero (si bien la mujer no lo confirmó, habrían sido 600 mil pesos) pero nosotros estábamos tan nerviosos que terminó negociando mi yerno”, detalló la madre de la víctima.

Apenas lo secuestraron, a Marcos lo metieron en el asiento trasero de uno de los coches y le cubrieron la cabeza con bolsas para que no fuera captado por cámaras de seguridad. Luego lo pasaron al baúl, donde estaría la mayor parte de la secuencia. “Si te portas bien no te va a pasar nada”, le dijeron.

El joven fue liberado seis horas después en el partido de San Martín. La sospecha es que los captores decidieron soltarlo al verse cercados por la Policía, que ya los tenía localizados. “Lo hicieron bajar, le dijeron que caminara sin mirar para atrás. El estaba con la ropa toda sucia porque venía de trabajar en el campo. Estaba con miedo, pensó que iban a matarlo. Y en eso se cruzó con un chico en bicicleta que lo ayudó”, explicó la mujer.

Alrededor de las cuatro de la tarde, Marcos llamó desde la casa de una vecina avisando que ya había sido liberado. “Ahora está bien, le cuesta, duerme con la luz prendida, pero ya se va a reponer”, dijo Graciela. Anoche, el caso –investigado por la el fiscal Carlos Stagnaro, de la Fiscalía federal de Mercedes– no tenía detenidos.