Liberan al ex marido de la kinesióloga asesinada en Carina Drigani

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Sigue siendo un misterio el crimen de la kinesióloga Carina Drigani, madre de cuatro hijos que después de recibir amenazas y estar dos días desaparecida fue hallada asesinada en un arroyo serrano. Después de 45 días, la justicia ordenó la libertad de su ex marido, mientras que la hija de la víctima pidió la detención de la última pareja de su madre.

Daniel Baretta, anterior esposo de Drigani, tenía una orden de restricción por denuncias que de violencia. Fue el primer sospechoso cuando ella desapareció tras recibir unos mensajes amenazantes a través del móvil; fue detenido inmediatamente. Hugo Salas, su última pareja, denunció que no la encontró cuando fue a buscarla a su consultorio de fisioterapeuta el 2 de mayo. Sólo estaban su cartera, su teléfono y el botón antipánico que tenía por las denuncias contra Baretta.

La fiscal Mercedes Balestrini detuvo al ex marido por amenazas, daño y violación de la restricción de contacto; ahora, un mes y medio después, fue liberado por falta de mérito en esas acusaciones. Sigue imputado por un incendio en la casa de su ex esposa. En diálogo con el diario La Nación, Baretta aseguró que la última vez que vio a Carina fue el 1° de enero: «Después no tuve contacto, por las denuncias que de amenaza me había presentado ante la justicia para aclarar la situación y demostrar que yo no era».

«Mi hijo, con quien vivo, me llama y me dice que estaba la policía en casa -agrega Baretta-. Pensé que era porque habíamos pedido restablecer el vínculo entre hermanos, pero fue para detenerme. Hasta agosto de 2015 la relación con Carina era normal; después ella empezó a cambiar, a cerrar su círculo de amigos y a modificar su conducta.» Agregó que no cree en la posibilidad de un suicidio de la mujer.

La fiscal ordenó un análisis genético para determinar si Baretta o Salas tuvieron contacto con los objetos secuestrados en la escena de la muerte.