Polémica por las apps para smartphones que enseñan cómo consumir drogas

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Entre consejos para plantar marihuana, fondos de pantalla con pastillas de éxtasis y simuladores de consumo de cocaína, crece la polémica por las aplicaciones para móviles vinculadas al consumo de drogas que, lejos de la prevención, hacen una fuerte apología de las mismas.

La Biblia y el calefón. Eso es lo que uno encuentra en las tiendas de aplicaciones (o apps) para móviles. Las mayores son el Google Play, con 2 millones de apps disponibles para descargar e instalar en equipos con el sistema operativo Android, y el App Store, de Apple, que tiene 1,5 millones, y se destinan a los iPhone, iPod y el iPad, señala Télam.

Entre todos estos softwares hay cosas maravillosas y que nos brindan cultura, herramientas laborales y esparcimiento. Sin embargo, otros programas son fuente de preocupación para los padres. ¿Por qué? En la actualidad hay niños que a los 10 u 11 años tienen su primer celular. Un chico de esa edad, ¿está bien que pueda descargar para su smartphone una aplicación que le enseña, y en cierto modo lo estimula, a cómo crear una plantación de marihuana, o a poner como fondo de pantalla una bolsa con pastillas de éxtasis?

Pese a que las apps tengan una calificación de apto o no apto, no hay ningún impedimento tecnológico para que un niño instale un software inconveniente en su equipo. Los padres deberíamos, entonces, estar atentos a los que hacen sus hijos con el celular.

«Hola amigo, si quieres aprender a cultivar tu propia planta de marihuana en tu casa, aquí te voy a enseñar». Entonces, con el fondo de la música de un banjo y acento del Sur de los Estados Unidos, el simpático personaje poco a poco te irá explicando cómo hacer crecer tus plantitas, cómo cortarlas y almacenarlas.

Una vez que empieza con la cannabis común, seguirá con la maui waui, después con la distribución y, por último, te mostrará cómo comienza a llegar el dinero. Montañas de dinero. Todo en dibujitos animados y, al principio, sin costo alguno.

Se puede jugar 18 horas gratis y luego habrá que pagar una bicoca, un par de dólares. Es una app para smartphones y tablets con el sistema operativo Android y se llama Pot Farm Grass Roots. Se la puede hallar fácilmente en el Google Play y está calificada como Teen, apta para adolescentes. Para ser estrictamente justo, si uno es usuario de iPhone o iPad, en el App Store también encontrará aplicaciones similares. Como Breaking farm: el mejor simulador de marijuana.

potfarms

No son una rareza. Al contrario, las aplicaciones para móviles con la temática de las drogas, pero desde el punto vista de cómo crearlas o consumirlas, tomadas como juegos, son comunes en el ciberespacio. Escribamos las palabras pot, weed, marihuana, marijuana, coke, meth u otras formas en que se conoce a la cannabis sativa, cocaína y éxtasis, y aparecerán centenares de aplicaciones de todo tipo.

Sin embargo, ninguna explica los peligros del consumo. Todo lo opuesto, una verdadera apología de los estupefacientes.

En el caso de optar por la cocaína, no difiere mucho el registro. Uno de los primeros títulos que aparece en los buscadores de las tiendas virtuales es Sniff Cocaine Simulator – Coke, apto para mayores de 17 años, aunque cabría preguntarse quién controla que efectivamente sea un adulto el que descargue y utilice la aplicación.

Este simulador usa un billete de dólares para aspirar la cocaína en el menor tiempo posible, con el ruido de una persona inhalando la droga. Mientras tanto, va marcando cuántos gramos se van consumiendo. Se puede elegir el objeto utilizado para snifear y la cantidad de droga consumida.

¿Y por qué no ir a la metanfetamina? Al poner en el buscador de Google Play aparecen, por ejemplo, Dr. Meth, calificado para mayores de 13 años. En su página de descarga explica entre otras cosas que «el juego es muy simple: hacer la mayor cantidad de metanfetamina como sea posible, haciendo clic en el frasco; realizar un viaje a las actualizaciones de metanfetamina, y utilizarlas para hacer metanfetamina aún más rápido; usted puede vender metanfetamina y ganar dinero, para la compra de más áreas donde se puede hacer más met.»

Otra app, también en este caso para Android, nos ofrece fondos de pantalla para celulares con pastillas de éxtasis. Todas las variedades y colores. Enteras y rotas. Embolsadas y apoyadas en una mesa. Se llama Ecstasy Mdma Wallpapers: Pills. Su uso es gratis.

Underworld: Drug Lords, que se puede bajar tanto desde el App Store como el Google Play, es un simulador online que refleja el crecimiento del negocio de las drogas desde ser un simple perejil hasta llegar al éxito total, un zar del narcotráfico.

drug lords

Entre todo esto, es muy extraño encontrar apps que expliquen cómo uno puede terminar si consume. Una rara avis es Meth your Face: Crystal Camera.

Con la foto de uno mismo, el software va alterando la imagen progresivamente debido al uso de las MDMA a medida que pasan los años. Pero la app no tuvo mucho éxito. Según el contador del Google Play sólo ha sido descargado menos de 1000 veces.

Narcotráfico en la «web profunda»

La preocupación por la invasión de las drogas en aplicaciones para celulares es apenas una pequeña punta del iceberg. Hace ya algunos años que el narcotráfico está instalado mundialmente en la conocida «deep web».

Si bien la venta de drogas sintéticas por Internet se investiga como un delito de la misma manera que se hace cuando se comercializa de persona a persona, en lo legal no hay unificación de criterios.

deep web

«Investigamos el delito de comercialización de drogas tal como lo hacemos en cualquier investigación, lo que sí cambia es la necesidad de tener un conocimiento bueno y permanente de las tecnologías, y el trabajo coordinado con personal de aduana, migraciones, correos y fuerzas de seguridad de otros países», explicó a Télam Horacio Azzolín, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Ciber-delincuencia (Ufeci).

El tráfico de sustancias ilícitas «se debe probar, sea por Internet o de persona a persona, pero el compartir información sobre drogas no se considera en general un delito, sobre todo en un contexto donde se critica la política de drogas», señaló el abogado Alejandro Corda.

El profesional es parte del equipo de la asociación civil Intercambios que trabaja la temática en Argentina e integra el Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC), una red mundial conformada por 134 ONGs.

Los especialistas coinciden en que la llamada «web profunda» a la que sólo se accede a través de herramientas como TOR, un navegador creado para preservar datos de los usuarios, es el gran desafío cuando se apunta al aspecto jurídico.

El caso «Silk Road»

Hasta hace dos años Silk Road (Ruta de la Seda) era el gran mercado del tráfico de drogas en Internet, sitio que fue cerrado por el FBI y su creador, Ross William Ulbricht, de 31 años fue detenido en San Francisco, California. El hombre fue apresado en 2013 y el año pasado fue condenado por siete cargos, que incluían tráfico de drogas, lavado de dinero y piratería informática.

Este juicio generó un gran debate en redes sociales y de hecho, la IDPC ya identificó una nueva Silk Road que agrega el término «reloaded», es decir, recargado.

ross

¿Apología del delito?

«Es muy difícil legislar en este terreno donde hablamos de apología de delito. De hecho, la revista THC, la publicación de cultura cannábica, fue denunciada, pero no toda información compartida es delito. Lo es si se demuestra que hay tráfico», detalló Corda.

Intercambios trabaja la temática desde los años ’90, cuando «sin dudas era considerado apología del delito el compartir información sobre drogas. Hoy no me imagino a un juez condenando a alguien por esto», agregó el abogado.

Azzolín insistió en que «los sistemas de investigación y las leyes se aplican en Internet como en el mundo físico. Antes se compraba drogas por correo, ahora por Internet. Si logramos identificar al vendedor y comprador, le corresponde ser juzgado según las leyes penales».