La primera víctima de trata que será querellante contra sus explotadores

922
Foto Infojus

Fuente Infojus

Cuando la rescataron del prostíbulo “Sheik”, en octubre de 2012 en la ciudad más austral del país, Alika Kinan primero se opuso. Dijo que estaba por su propia cuenta y defendió a sus propios explotadores. María, la secretaria de la Fiscalía Federal de Tierra del Fuego le explicó que tenía derechos y Alika, de a poco, comprendió que había sido una víctima durante 20 años. Ahora, será querellante en la causa penal contra sus tratantes que cerró su etapa de instrucción y está a un paso del juicio oral. Es la primera sobreviviente de trata sexual que se convierte en querellante en una causa por trata

“Quiero que esto termine y empiece otra etapa en mi vida. Ahí empieza la verdadera reparación”, dijo a Infojus Noticias la mujer que fue rescatada junto a otras seis víctimas. Tras el rescate, ella pudo salir del circuito prostibulario y, al mismo tiempo, romper con una historia genealógica de madre, abuela y tía en situación de prostitución. Cuenta su historia en primera persona en el lugar al que la inviten porque cree que puede ayudar a otras chicas a encontrar una salida alternativa a la prostitución. Para ella, el proceso de reconocerse como víctima y luego como referente no fue fácil.

En este caso los imputados son Pedro Eduardo Montoya y Claudia Ivana García, el matrimonio señalado como propietario del “Sheik”. También está acusada Lucy Alberca Campos, que era la encargada del local. Todos llegan en libertad. Esta semana el juez Federal de Ushuaia Federico Calvete declaró clausurada la instrucción cuando rechazó los planteos hechos por la defensa de los presuntos proxenetas.

“Falta la etapa en la que nosotros y la fiscalía ofrecemos pruebas. Calculamos que el debate oral será el año que viene”, adelantó a Infojus Noticias el abogado de Alika, Jorge Pintos. En la causa se resolverá la responsabilidad penal de los acusados pero también está en debate el resarcimiento civil que debe recibir Alika como víctima.

La punta del ovillo para que Gendarmería Nacional allanara Sheik fue el testimonio de una víctima rescatada en San Miguel de Tucumán el 19 de noviembre de 2011. La mujer contó ante los especialistas de la ex Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas que había sido explotada en Ushuaia. Los investigadores fueron hasta la isla y comenzaron tareas de inteligencia para corroborar los dichos. Se encontraron con un prostíbulo en pleno funcionamiento y con habilitación municipal.

El allanamiento desbarató una red que operaba en Ushuaia y captaba chicas del norte del país. El local funcionaba como bar en una esquina y, de costado, tenía una pequeña puerta que llevaba a tres habitaciones donde las víctimas vivían y hacían los “pases”. Las mujeres también hacían “salidas” a hoteles u otros lugares con los prostituyentes. En ese entonces, Alika había perdido la tenencia de sus cuatro hijas que estaban en Mar del Plata con su progenitor.

La historia de una sobreviviente

Cuando tenía 15 años, la separación de sus papás la empujó a una situación de vulnerabilidad. Ellos dejaron de estar juntos y la abandonaron, junto a su hermana de diez años. Por entonces, la familia vivía en la provincia de Córdoba y la mayor quedó a cargo de la más chica. Para sobrevivir, Alika primero intentó cocinar alfajores y venderlos. Pero la plata no alcanzaba. Tiempo después, una amiga le sugirió ir a golpear las puertas de un “privado”. A partir de ahí, quedó atrapada en un entorno de violencia machista y en una red de trata que la llevó hasta la ciudad más austral del mundo, en 1996.

Hoy a los 38 años, estudia sociología, está en pareja y se ocupa de la crianza de sus cinco hijos. Combina todas sus actividades con la participación de Congresos y Foros contra la explotación sexual y la violencia machista.

Alika es defensora de la libertad pero cuando se trata de prostitución y explotación sexual, para ella, “no existe la libre elección”. “Elegís cuando tenés distintas opciones y, en este caso, sólo tenés un camino. El feminismo pelea por desarmar la estructura patriarcal, por eso no podemos legitimar la explotación sexual», explica. Y resume: “No se puede reglamentar la prostitución”.